Los talleres mecánicos pisan el acelerador de la innovación

Cuando en la mítica serie de los 80 Michael Knight (encarnado por David Hasselhoff) hablaba su reloj de pulsera y pronunciaba “KITT, te necesito”, apareció –dando saltos de gracias a su ‘turbo boots’– un Pontiac Firebird del 82 dotado de inteligencia artificial. Por aquel entonces vimos cosa de ciencia ficción su capacidad de pensar, conversar con el protagonista y el hecho de que se condujera solo. Y lo era, porque la única manera que tenían de lograrlo era con un conductor camuflado que enfundaba en un asiento hueco. Hoy, solo 40 años después, los autónomos coches son una realidad.

En la ficción, cada vez que KITT se pegaba un testarazo, una mecánica estupenda le ponía las piezas en su sitio, pero en la realidad ya día de hoy, los talleres de toda la vida se reinventan a golpe de software para poder dar respuesta a la nueva generación de vehículos.

“La digitalización sumada tiene una movilidad más sostenible basada en vehículos híbridos o eléctricos y el perfil de un consumidor más tecnológico que genera cambios estructurales que afectan al sector de la posventa y especialmente a las áreas de reparación. El taller que no se actualice no podrá seguir circulando”, así de claro lo deja José Rodríguez, miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (Ceetra), quien puntualiza que para que puedan afrontar con éxito la transformación que está realizando el sector es necesaria para anticipar “adaptando la formación, las herramientas y los sistemas de gestión del negocio”.

Pérdida de profesionales

Para ello considera fundamental que los trabajadores se habitúen al uso de las nuevas tecnologías y habilidades digitales. Sin embargo, Rodríguez señala la falta de profesionales en ese ámbito. «La formación es clave para poder anticiparse a los nuevos vehículos y para que, cuando requieran de mantenimiento o reparación, los profesionales puedan hacerlo con calidad». Y señaló que hay obstáculos para lograrlo: “Por un lado los programas están obsoletos, hay profesorado que nunca ha pisado un taller y empezamos a notar una peligrosa falta de alumnado”.

apostando por reparar vehículos eléctricos como Midas City

Una casilla de verificación inteligente y una conexión actualizada incluye aproximadamente millones de líneas de código, asiento más que un Boeing 787. manera autónoma implica actualizaciones, revisiones y mantenimiento constantes.

Tesla ha sido pionera en las actualizaciones a través de WLAN o redes móviles y cuenta par ello hasta con su propio satélite, pero ya le siguen otros como Volkswagen o Ford. Solo hay que lanzar la puesta al día y el coche se actualiza de manera automática sin pasar por el taller. General Motors ha instalado inteligencia artificial en algunos de sus vehículos. Un sistema capaz de realizar, una autorevisión de componentes y enviar un mensaje al smartphone del usuario en caso de que exista alguna avería.

“El vehículo será como un móvil con cuatro ruedas. Las actualizaciones se bajarán como las aplicaciones. Tesla tiene su propio satélite para hacerlas. El taller tiene que medir en este mundo de tecnología. Por un lado, con un equipo que permite una conexión en la nube, para dar el sistema de gestión tanto administrativa como de reparación, que permite gestionar de forma rápida y eficaz la conexión con terceros como distribuidores, fabricantes, clientes u otros vehículos”, explica Vicente de las Heras, director de ventas de equipamiento, software y servicios y director de asistencia técnica de Bosch España y Portugal.

Realidad aumentada

Pero este experto va más allá y señala las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en la formación de profesionales y en la reparación del vehículo a medida que aumenta la realidad. Tan solo hay que mirar el objeto a través de la cámara de una tableta y gracias a Bosch Realidad Amentada se obtiene información visual adicional y soluciones para reparar más rápido y májor. “Permite una mayor comprensión de su funcionamiento y aprende sobre los nuevos sistemas del vehículo mucho más electrónicos y eléctricos: sensores, motores eléctricos, baterías… Esto, unido a la conectividad que ofrecen el software Connected Repair con la marca o los fabricantes de componentes, permite analizar en qué estado se encuentra cada componente y la estimación de su vida útil”, señala de las Heras. Y todo sin tocar un tornillo.

Otra de las tecnologías que vienen aterrizadas en los talleres es la impresión 3D que permite producir piezas que no están en stock o con mucha mayor rapidez que la que demora en legar la pieza original. Hace tres años BMW plantó como una broma del Día de los Inocentes la posibilidad de llevar una impresora en el portamaletas de su moto GS para poder fabricar piezas de recambio en caso de que se rompa durante un viaje o ante la falta de repuestos en el taller. No era una inocente: en su Campus de Fabricación Aditiva (AMC) moldea piezas en plástico o metal. A día de hoy, impresoras, como la HP Metal Jet, permiten impresión de metal en gran formato, lo que podría imprimir el chasis o bastidor de un automóvil.

Para hacer frente a todos los cambios “los talleres tendrán que combinar equipos de profesionales experimentados con conocimientos clásicos del vehículo con jóvenes que sepan de electrónica, software, que manejen tabletas y puedan comunicar en inglés con marcas o fabricantes de cualquier parte del mundo. Ahora es necesario para los coches más nuevos, pero en dos o tres años estos vehículos no serán esporádicos y empezarán a ser lo habitual en un taller”, explica Vicente Pascual, director de Expansión de Midas España, cadena especializada en el mantenimiento integral del automóvil que ha creado un nuevo concepto de taller para adaptarse a la movilidad sostenible en las grandes ciudades: Midas City.

“Apostamos por espacios en los que se realiza mantenimiento y reparación de las nuevas opciones de movilidad como bicicletas, patines, vehículos eléctricos e híbridos, además del alquiler de los mismos”, señala Pacual al tiempo que reconoce que hay cierto temor en el sector sobre el futuro: “No sabemos si se dejarán los tornillos por el software. Pero tenemos claro que somos talleres de servicios y el cliente está en el centro de la estrategia necessite lo que necesite. Los talleres, con reciclaje de por medio, seguirán existiendo”, sentencia.

Extras por aire

Mientras contempla el espectáculo de luces, proyecciones y sonidos que el Tesla de un amigo hace un modo de presentación, esto me explica que “de momento” no ha comprado algunos extras como la conducción autónoma total y que los contratará por suscripción más adelante. ¿Cómo? “Yo no le puse GPS para ahorrar y ahí sigo”, pienso. Antes los coches venían con equipamientos o sin ellos, pero las nuevas fórmulas comerciales se adaptan a los tiempos gracias al software y ya están siendo utilizados por diferentes marcas. Gracias a ello los clientes pueden pagar suscribiéndose cuando lo necesiten por extras de sistemas de seguridad o de confort.