El Chueca más literario y gastronómico

SEGUIR

La memoria, además de fragmentaria, es bastante selectiva. De ahí que sea más que probable que quienes ahora pasean por el madrileño barrio de Chueca con la certeza de estar recorriendo uno de los lugares de moda de la capital, en los que ver y ser visto, desconozcan que hace unos años, no tantos, esas mismas calles eran bastante mas lumpen. Es la prueba evidente de que cualquier tiempo pasado no fue mayor, o sí, sólo que para valorarlo así habría que haber en la pasión creativa que impulsó la Movida, que tanto se encontró en aquellos rincones.

El caso es que tuve la suerte de vivir en el Chueca de hace una década, más o menos, cuando el barrio empezaba a latir con un nuevo impulso cultual y gastronómico al tiempo.

El renovado mercado de San Antón, ahora parada obligada para los más exquisitos paladares -no dejen de visitar La Charcutería de Octavio-, hizo de avanzadilla, convirtiéndose en el corazón de todas esas calles, arterias que confluyen en un mismo lugar, sin eclipsarse ninguna , en perfecta armonía, en ese equilibrio tan difícil de conseguir.

Como Libertad, esa vía de precioso nombre, en la que todavía resisten lugares míticos como el restaurante Bocaíto o Café Libertad 8, a los que no hace mucho se sumaron Celso y Manolo y La Carmencita, con los que el empresario Carlos Zamora ha logrado trasladar la esencia santanderina, con sus ‘rabucas’ crujientes y frescas, en Madrid.

Subiendo un poco por Augusto Figueroa, antes de llegar a Hortaleza y Fuencarral, conviene girar hacia Pelayo, una calle de encantadores recovecos en la que están dos de mis librerías favoritas de Madrid y, también, dos de mis restaurante favorites. Por empezar con el menu libreco, Nakama Lib es deliciosa, pequeña, pero llamativa, encantadora, y lo mismo puede decirse de Amapolas en octubre, unos metros más allá, con Laura Riñón como anfitriona -además de librera, es una estupenda escritora, como demostrado en el libro que compara número con el libro, publicado en 2016-.

Ojo a la selección de títulos y a las presentaciones que se celebran en ambas, cites ineludibles para todos los que disfrutamos de la lectura tanto como de una buena conversación alrededor de los libros. En cuanto a los locales gastronómicos, Baco y Beto es, sin duda, mi debilidad, con esas setas rebozadas con salsa de trufa con las que pierdo la medida o la ropa vieja a la Habanera, deliciosa. Calle arriba se ubica Sr. Ito, un japonés que hace virguerías con un producto de máxima calidad, lo mismo que su hermano gemelo, Sr.Ito Lab, en el número 7 de la calle Trafalgar, en el vecino barrio de Chamberí.

Ya en Hortaleza, la librería Berkana, con Mili Hernández a la cabeza, sigue resistiendo como el faro de la literatura LGTBI en una ciudad de tan intensos colores como Madrid. Y en la frontera con Malasaña, cruzando Fuencarral, en el número 3 de la calle de San Joaquín, se ubican mis queridos amigos de la librería Tipos Infames, flamante premio Librería Cultural 2021. Os aseguro que si en alguien debéis confiar en lo que a gustos literarios se refiere a Gonzalo Queipo y Alfonso Tordesillas. Nunca fallaran.