“No me gustaría enfermar de algo mental”

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El director general de la revista ‘Semana’ sorprende con una nueva faceta, la del escritor. Hace año y medio que se puso las pilas a nivel vital tras perder a su padre víctima del alzhéimer. “Cambió mi manera de ver las cosas, para mí fue un golpe que con 60 años se lo diagnosticasen. Él era empresario y llevaba un nivel de estrés barbaro, comidas, reuniones, viajes, sufrió una crisis en el negocio y fue capaz de remontar”. Y todo eso desgraciadamente le pasó factura. “Dejó de hablar casi seis años, solo caminaba. Yo tengo 49 años ahora lo pensé ¡ostras! me quedan 10 años para que me pase lo mismo que a mi padre”, confiesa.

Tania era de las que iba como una moto a todos los lados, pendiente de sus dos hijos, de la casa, bebía, no hacía ejercicio… Todo lo que leía repetía un poco y comencé a hacer mis notas personales.

Al final de las entrelazadas, quedó un núcleo y pensó ‘esto tendrá algún valor’. Lo mandé a La Esfera de los Libros ya HarperCollins, y fueron estos últimos los que me dijeron: ‘Si esto lo pones un poco más estudiado tiene su punto’”. Y el resultado ’50 a mis espaldas y a mí me importó un bledo’, es un libro llamativo de 317 páginas que ya ha cautivado a muchas mujeres.

Está satisfecha con su trayectoria profesional, le gusta mucho lo que hace, ha conseguido cambiar la alimentación, ir al gimnasio tres o cuatro días por semana, to sleep siete horas seguidas (antes era de las noctámbulas de IPad y lectura) y hacer ejercicios de respiración para combatir la ansiedad. Como no es muy germana, aunque lo parezca, intentá equilibrar y hay días que se excede y luego compensado. Lo mejor es que, aunque ahora sea ejemplo no se arrepiente del pasado: “Mi vida ha sido muy divertida, fue la que elegí en su momento y es la que me ha traído donde estoy y eso hay que aceptarlo y reconocerlo. Tengo el trabajo que me gusta y a mi familia. Ahora viene una segunda etapa”. Nada le quita el sueño, al menos no las ventas de las revistas: “No me lo quita nada, pero no me gustaría enfermar. Y si tuviera que hacerlo que no fuera algo mental”. Y aunque sabe que no todo es genético, sí que tiene claro que “te pase a ti y no al de al lado, es por cómo llevas tu estilo de vida. No será igual para el que tenga una vida más ordenada que para el que no, teniendo la misma predisposición genética”. El próximo 13 de agosto cumplirá 50 años y aún no tiene pensado cómo va a celebrarlo porque su vida ha sufrido une giro inesperado: sus hijos se marchan fuera a estudiar y su marido, a trabajar dos años a millas de kilómetros. Le toca enfrentarse al amor a distancia y quien sabe si de esa experiencia sale su próximo libro.