La Cámara aprueba la ley que ayudará a los municipios en la gestión del agua

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Tras meses de polémica, la Cámara gallega sucedió este martes la ley de mejora del ciclo integral del agua. Es el primer texto legal al que se da el visto bueno definitivo con Alfonso Rueda como presidente de la Xunta y no contó con el apoyo de la oposición. La Xunta defiende que la nueva norma “marcará un antes y un después” en la gestión del recurso ayudando a los ayuntamientos, sobre todo los más pequeños, que voluntariamente podrán delegar la gestión del servicio. Para el BNG y para el PSdeG, la nueva ley esconde realmente “una subida de impuestos”.

El texto legal contempla la posibilidad de que los municipios cedan a la empresa pública Augas de Galicia la gestión, es decidir, propone un sistema similar al que se utiliza con Sogama y la basura. La administración autonómica pasará a encargarse del abastecimiento, saneamiento y depuración.

Para la consultora de infraestructura, Ethel Vázquez, se supone que este nuevo sistema mejorará la calidad de los servicios a las ciudades y mejorará la calidad de los ríos y los ríos. Pensado para los ayuntamientos de pequeños y medianos, Vázquez explicó que, tras publicarse en el Diario Oficial de Galicia, entrará en vigor este mismo verano.

Pero tanto el BNG como el PSdeG acusaron a los populares de aprobar una ley con afán recaudatorio. Durante el debate, informó Ep, Luís Bará (BNG) denunció que el PP “presume que quiere bajar los impuestos y lo que hace es someterse una vez más los impuestos a las familias ya los hogares”. En una línea similar, Begoña Rodríguez Rumbo (PSdeG) ha señalado que “de repente aparece el canon de gestion de depuradoras, el canon de gestión de redes de colectores y el nuevo canon de abastecimiento”. A cambio, el PP defiende que la nueva ley no supondrá un alza de impuestos, sino una reordenación de los existentes. “Si algún escucha a algún grupo hablar de sablazo, pensará que la gente en Galicia no paga por el agua, y esto no es verdad”, sostuvo el diputado popular José Manuel Rey Varela. “Aquí lo que se hace es reemplazar tasas para aquellos ayuntamientos que libree lo deciden por otros conceptos”, explicó.

Rey Varela defendió que Galicia da “un nuevo paso” para la gestión de sus recursos naturales con este texto, con el que se busca evitar la mitad de las fugas existentes en las redes, por el cual todos los ayuntamientos que quieran pueden solicitar de modo voluntario la gestión y ayuda autonómica.

Sin embargo, Rodríguez Rumbo informó que, con base en la memoria económica de Augas de Galicia, “la modificación del canon del agua” supone aumentos en la recaudación que “serán de más de 50 millones desde el primer ejercicio”. En relación a la voluntad de los municipios de adherirse a este modelo de gestión, el diputado socialista consideró que “no es de recibo” que se les diga a los municipios que “si le gusta, se sumen”, pero “si no le gusta, se queden como estan”. Además, criticó que la Xunta “contribuya solo con un tercio” de los costes de las obras, mientras que los ayuntamientos asumieron los otros dos tercios. “No se tiene en cuenta la capacidad económica y técnica de los ayuntamientos”, lamentó.

El nacionalista Luis Bará cargó contra la Xunta por “actuar con un exceso absoluto de prepotencia y soberbia” por aprobar este texto “sin tener en cuenta la opinión del municipalismo”, “sin cumplir el pacto local del agua anunciado a bombo y platillo en 2015 » y «en contra de las comunidades vecinales de traídas del agua». Además de sin contar con el Consejo y Económico Social (CES). También considera que el estándar “no está adaptado a la realidad gallega” con más de 30.000 núcleos de población y prosigue con un “modelo de infraestructuras fracasado”. Por toda esta “falta importante” en la tramitación de acuerdo social, Bará reprochó la “oportunidad perdida de llegar a un gran pacto gallego por el agua”. Por su parte, Rey Varela defendió una tramitación y una negociación “muy intensa” para sacar adelante esta ley, que cuenta con un “importante valor técnico”. Incidió, además, en la “voluntariedad” para adherirse porque “creemos en la autonomía local”.