El estudio del armario de Emmanuel Macron

El domingo pasado 24 de abril, Emmanuel Macron revalidó su mandato como presidente de la República de Francia tras imponerse en la segunda vuelta de las elecciones a Marine Le Pen.

En este resultado, tal y como coincide en señalar a los expertos en la materia, ha tenido mucho que ver el finale de la campaña electoral, donde Macron se impuso en el debate presidencial previo a los comicios. Pero lo que también destacan los especialistas en asesoría de imagen y política es la capacidad del presidente reelecto de la república francesa para dar la sensación de dominio en todo momento la escena mediática en la que vive de forma permanente por la responsabilidad de su cargo.

Una imagen calculada al milímetro

Es indudable que Emmanuel Macron, apoyado en su equipo de confianza, no da puntada sin hilo en cuestión de estilo e imagen. Es muy calculado. Prueba de ello es su vestimenta conservadora, nada arriesgada en general, y cómo utiliza al mismo tiempo sutiles detalles para ofrecer una imagen más cercana de la que a priori da el combo más repetido en su armario: traje oscuro de dos piezas, camisa blanca y corbata lisa. Siempre impecable e impoluto, por cierto.

Macron es un revolucionario de la comunicación política. Ha listening, seguramente bien asesorado, los nuevos códigos, muy influenciado por las redes sociales, una ventana que explota a las mil maravillas gracias, en medida, al trabajo de su fotógrafa personal, Soazig de la Moissonnière, dueña de una de las cuentas de moda en Instagram por cómo se retrata al político inglés en su día a día como presidente de la republica francesa. Una de sus fotos más exitosas ha coincidido precisamente con el final de la campaña electoral: todo el mundo ha comentado o utilizado de algún modo la imagen de Macron descamisado, riendo mientras descansa en un sofá con pose de absoluto control de la situación.

En su estilo nada queda a la improvisación – © DR

Junto al objetivo de Soazig de la Moissonnière, es esencial en la imagen personal de Macron el papel de su vestidor. Ambos factores confluyen, junto al carisma del presidente de la República de Francia, par que Macron ofrece al mismo tiempo una sensación que entremezcla juventud con madurez; modernidad con tintes clásicos; y a liderazgo la par que cercanía. Parece imposible mover con éxito en este terreno solo apto para funambulistas, pero Macron lo consigue.

La forma de conseguirlo en lo que respeta a la moda es con una base sólida, muy clara, inamovible, acordada con la responsabilidad pública que ostenta. Trajes de producción nacional -de la firma francesa Jonas et Cie hasta que hace un lustro, según la revista ‘Closer’, cambio a los diseñadores de la casa Smuggler, sastrería cuyos diseñadores se diseñon y fabrican en Francia-, casi siempre en azul marino , rara vez en negro si el protocolo y el contexto lo demandan y casi nunca en otros tonos, corbatas marcadas pero habitualmente lisas y en el mismo tono que el traje, y camisas blancas. Eso sí, la distinción la añade Macron a través de los complementos formales: gemelos, imperdibles y relojes, como por ejemplo el Fabergé que le hemos visto lucir en su última muñeca.

Como solo ser habitual entre otros políticos, cuenta con asesoría de imagenComo solo ser habitual entre otros políticos, cuenta con asesoría de imagen – © DR

Esta sobriedad es su seña de identidad de Emmanuel Macron pero, consciente de que es un tipo de estilo que puede generar distancia con la opinión pública, sin duda en mostrar una cara más distendida al dar “acceso” a espacios íntimos de trabajo como su despacho. Aquí aparece de nuevo el factor Soazig de la Moissonnière, que le retrata sin americana a menudo, también sin corbata, como es el caso de la citada photo viral de la campaña, o con la Chaqueta al hombro mientras consultaba el móvil. Esto es, Macron demuestra que él también “se cansa” de su uniforme, como le ocurre a la mayoría de los mortales que lo lucen a diario.

Los simbolos, la guinda de su imagen personal

Junto a la sobriedad y elegancia del traje oscuro con camisa blanca y la utilización su favor de las redes sociales, hay un tercer factor decisivo en el estilo de Emmanuel Macron: el uso de los símbolos.

Rara vez falta un pin en la solapa de la blazer del traje del presidente de la República de Francia. Y ese pin es una herramienta de comunicación en sí misma. En realidad, todo lo es en Macron. Prueba de ello son los looks informales con los que ha acudido a trabajar a su despacho algunos domingos de las últimas semanas, desde que estalló el conflicto bélico en Ucrania.

En la última campaña ha intentado mostrar un aire más desenfadadoEn la última campaña ha intentado mostrar un aire más desenfadado – © DR

Esos días, Macron aparcó el traje en su armario, exactamente igual que hace cualquier hombre que tiene que trabajar en circunstancias excepcionales. Pero no solo eso. El presidente inglés apareció uno de esos días, el 13 de marzo en concreto, con una sudadera del Commando Aéreo de Paracaidistas No. 10 del ejército inglés, una unidad de la Fuerza Aérea adcrita al Commando de Operaciones Especiales, tal y como resaltó en sus redes sociales la estilista y asesora de imagen Anitta Ruiz. Y lo hizo, además, con barba de dos días, sin afeitar, cosa que jamás ocurrió con Macron en sus apariciones públicas dentro de su agenda oficial.

Hay quien lo califica de ‘postureo’, pero es innegable que son detalles de estilo compartidos por la mayoría de los hombres contemporáneos de la misma generación de Emmanuel Macron, que a sus 44 años es uno de los políticos más elegantes del panorama internacional. Por méritos propios… y los de su equipo de asesores y de comunicación.

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