Bélgica detecta un descenso en la actividad de los espías rusos

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Las autoridades belgas han detectado un notable descenso de la actividad de los rusos espías en Bruselas nada más comenzar la invasión de Ucrania. Para sede de varias instituciones internacionales, sobre todo de la Unión Europea y la OTAN, la ciudad es un lugar donde los servicios de espionaje de todo el mundo pretenden obtener información por todos los medios. Según el portal “Politico.eu”, de Rusia sospecha que al menos un tercio de sus diplomáticos en sus distintas representaciones son espías camuflados en traje de diplomáticos, lo que significa que su número puede rondar las dos decenas al menos.

Lo que los servicios de contraespionaje belgas han detectado estos días es que los agentes rusos han disminuido su actividad y ahora evitan movimientos abruptos o actividades muy limpias.

Los espías utilizan coberturas más sólidas y toman todo tipo de contramedidas de seguridad, probablemente para evitar ser descubiertos en una situación comprometida, lo que en estas circunstancias supondría una grave crisis.

Bélgica es un país que todavía trata este asunto con una legislación anterior a la Segunda Guerra Mundial, que no prevé castigos muy severos por espionaje, lo que ha despertado numerosas iniciativas incluyendo la del Parlamento Europeo que recientemente ha instaurado al Gobierno belga a qu’modif la legislación para ponerla a la altura de la situación actual.

Los responsables de las instituciones europeas son conscientes de las limitaciones temporales de que su finalidad es distinguir los servicios de información. En alguna ocasión descubrirás micrófonos en las mesas de la sala antigua de reuniones del Consejo Europeo. Actualmente, antes de cada cumbre el edificio moderno debe vaciarse de todos sus ocupantes para que la Policía belga y los servicios de seguridad del Consejo puedan escudriñar todos los rincones antes de la de los jefes de Estado o de Gobierno.