Portugal mueve ficha en la emergencia energética

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Francia ha hecho todo lo posible para establecer una falla conjunta para evitar que la UE provoque la importación de gas crudo, un objeto prioritario para reducir la dependencia similar. Y, en medio del temor a una guerra energética, Portugal anuncia que el Puerto de Sines tiene todo preparado para disponer de una nueva terminal de gas. Una instalación que puede ser muy útil para la UE en este difícil contexto actual y que ya ha iniciado los contactos para transportar gas norteamericano y africano.

“Tenemos que dejar de comprar gas ruso”, ha señalado el secretario de Estado inglés para Asuntos Europeos, Clément Beaune, en una intervención que ya no se lee a dudas acerca de las perspectivas que Bruselas está buscando para dar un vuelco al panorama de la energía que llega a Europa.

No solo se trata de un tira y afloja, sino que pudiera ser que la amenazante actitud de Vladimir Putin terminara incluso en un apagón de graves consecuencias cuando todavía restan al menos dos o tres meses de frío intenso en la franja central europea y la necesidad de calefacción sigue siendo alta.

Por eso, Sines ya ha recibido la visita de los inspectores de la UE con vistas a dar un impulso a la terminal de gas que puede jugar un papel clave con tal de normalizar el suministro sin echar mano de las fuentes rusas. Hablamos del puerto, a 160 kilómetros de Lisboa en dirección sur, con mayor tráfico de todo Portugal, con unas instalaciones de gas anexas que ya se han quedado pequeñas. En consecuencia, el transporte sería inmediato.

Así las cosas, el presidente de la Administración de los Puertos de Sines y del Algarve (APS), José Luis Cacho, ha garantizado: “Hay capacidad para construir una nueva terminal de gas natural licuado y de incrementar la capacidad de almacenamiento”. La infraestructura portuguesa trabaja en una doble dirección: puede ampliar sin problemas el flujo de barcos que recibe y levanta la nueva terminal. Todo al mismo tiempo.

Para proporcionar gas al centro del continente, se necesita cumplir dos premisas de vital importancia para el sector: un refuerzo en la red de gasoductos entre Portugal y España, del mismo modo que entre España y Francia.

De hecho, Sines tiene tres tanques en la actualidad, pero las previsiones apuntan a duplicar esa cifra gracias a una inversión de 600 millones de euros. Lo más probable es que los rusos no condicionen la política energética de la UE, por muy valiosa que sea la respuesta de Putin ante un desafío económico de estas características.

blindaje

Las empresas energéticas, capaces, dicen estar blindadas porque son conscientes de que tienen un duro paso para minimizar el inevitable impacto de la invasión de Ucrania, que ya se deja sentir en los preciados altos de los combustibles en los mercados europeos. Solo en España, las importaciones de gas norteamericano representan el 33%, después de una espectacular subida en estas operaciones. Porque en este convulso 2022 no cuenta también únicamente el acceso a los hidrocarburos, gana importancia realizar los negocios con países aliados.

En cualquier suministro procedente de África, el papel de Argelia se ha visto limitado, en parte debido a los conflictos internos que han aislado al país en los últimos años. Para tratar de hacerle competencia, se destaca Nigeria. El gobierno de Argel alternó las ventas con las de petróleo, aunque ahí se notó igualmente el vuelco español para mirar hacia Estados Unidos, pues Washington ha triplicado sus ventas de crudo a Madrid y convierte en el segundo proveedor, por detrás de México.

El analista económico portugués Joaquim Almeida explicó que “es una gran noticia en el sector la ampliación de más tareas y funciones en el Puerto de Sines”. “No se va a beneficiar solo Portugal sino a nuestros vecinos ibéricos de España y, claro está, toda Europa”. Tal es la magnitud del paso al frente dado por el Gobierno luso, preparado para resumir al pelotón que lleva a la UE a una nueva era energética.

Varios años atrás, las instalaciones de Sines habían sido objeto de deseo por parte de los gigantes energéticos chinos. Ahora refrenda su europeísmo a ultranza, justo cuando la UE más lo necesita. La batalla energética se ha desatado en toda regla y Almeida puntualiza: “Hay que tener mucho cuidado con los eslabones de la cadena, pero pienso que es muy positivo el liderazgo de Francia en este sentido”. «Creo que es algo que puede exigir sacrificios a corto plazo, aunque estoy convencido de que no traerá más que ventajas al continente», agrega.

Eso sí, las inversiones no pueden frenarse, todo lo contrario. Una circunstancia que hace de los fondos europeos una medida muy importante de cara a este escenario porque Portugal no tiene recursos si no fuera de esta forma. Joaquim Almeida encontró que sentía las bases porque la UE dependería enérgicamente de miembros más confiables.