Divulgar ‘El Quijote’ desde el arte

La exposición ‘El Quijote, la gran parodia cervantina’ reúne en la Sala Valentín Palencia de la Catedral de Burgos un museo de los volúmenes más significativos de la colección que alberga el templo gótico, que incluye ejemplos en prácticamente todos los idiomas de Occidente . También se pueden ver paintings, esculturas, cerámicas y otras piezas de arte decorativo cedidas por coleccionistas e instituciones museísticas de varias ciudades españolas, hasta llegar a las 61 piezas.

Se trata de una de las últimas grandes acciones de las incluidas en la celebración del VIII Centenario del templo, organizada por la fundación que coordina estas actividades y la Fundación Siglo de Castilla y León.

El comisario de la muestra, Juan Carlos Elorza, destaca entre las obras que se pueden ver un escritorio decorado con varios fragmentos del Quijote elaborados en marfil y procedente del Museo Nacional de Artes Decorativas, “por su rareza y gran tamaño”: “Se trata de piezas que no están al alcance de familias porque tienen un gran tamaño y requieren un mantenimiento específico, que solo suelen realizar instituciones especializadas”, señala también al respecto.

A esta pieza peculiar se suman otras tantas, entre ellas una bandeja de plata procedente del mismo centro nacional, que reúne obras que no se corresponden con las ‘artes mayores tradicionales: pintura, escultura y arquitectura’.

La exposición incluye también el cuadro ‘Miguel de Cervantes imaginando el Quijote’, de Mariano de la Roca y Delgado, cedido por el Museo del Prado; una peluquería de la colección ‘Eugenio Arias’, del Museo Picasso; y unos dibujos de los protagonistas de la obra cervantina con los que Ignacio Zuloaga ilustró la obra ‘El retablo de Maese Pedro’, de Manuel de Falla.

El escritorio procedente del Museo de Artes Decorativas RO

La exposición se estructura en grandes bloques de fondo -uno sobre el autor de Alcalá de Henares y otro sobre su obra cumbre-, que se ha dividido en 5 capítulos, entre los que destaca el dedicado a los 400 volúmenes de la obra cervantina que albergaba la colección de la Catedral de Burgos. Se trata de una colección qu’a parte de la biblioteca capitular del templo y que se inició con una donación de 300 ejemplares de la familia Bedia-Sarmiento, qu’ya expuso en el templo hace diecisiete años, aunque después se ha ido completando con otras donaciones y algunas compras hasta llegar a los 400 ejemplares actuales.

El más antiguo de los volúmenes de esta colección es de 1771, pero el conjunto recoge ejemplares en una veintena de idiomas y algunas obras enriquecidas con las ilustraciones de Gustavo Duré, Fortunato Julián, Vela Zanetti, Antonio Saura o Salvador Dalí. Además de otro volumen de 2004 con ilustraciones del dibujante de ABC y maestro del humor gráfico Antonio Mingote, desaparecido hace una década.

Nueve de las piezas que se muestran en la exposición, que se podrán ver hasta el 24 de julio, han sido restauradas para la ocasión. Se trata de dos dibujos y un panel de azulejos de la Fundación Zuloaga, un abanico y tres platos tarjeteros del Museo Nacional de Artes Decorativas, y dos relieves de terracota del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias ‘González Martí’, de Valencia.