Cinco bonitos pueblos que emergen en los embalses vacíos de España

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Muchas son las historias que registran el mundo sobre ciudades que quedaron completamente sumergidas bajo el agua, como es el caso de la mágica Atlántida, pero no es cesario irse tan lejos ni remontarse a millas de años atrás para descubrir pueblos ocultos en las profundidades. España cuenta con alrededor de 500 de estas aldeas que yacen bajo las aguas de embalses y pantanos, obras levantadas, en su mayoría, Durante el franquismo para garantizar el abastecimiento. Cuando el nivel del agua baja por la falta de precipitación es posible, todavía, ver los restos de sus calles, iglesias y casas, a triste reflejo de lo que fueron y que todavía hoy duele a sus vecinos. Aceredo, La Muedra, Sant Romà de Sau… son todas estas villas que podrás encontrar en su historia a través de estos sumergidos restaurantes.

Aceredo, Ourense

Situado en pleno Parque Natural del Xurxés, en Lobios (Ourense), se encuentra el antiguo pueblo de Aceredo, localidad que quedó sumergida bajo las aguas debido a la construcción del embalse de Lindoso. Fue un 8 de enero de 1992 cuando la hidroeléctrica portuguesa EDP cerró sus compuertas y el río, que llevaba bastante agua por las lluvias, inundó esta aldea que había contado hasta entonces con unas 70 casas y unos 120 habitantes. Esta construcción ya ha sido enterrada en algunas de las villas de la zona: A Reloeira, Buscalque, O Bao y Lantemil.

Tales como baja el caudal del río que surte al embalse se pueden ver algunas casas, la antigua fuente del pueblo y restos de algunas calles, lo que atrae a los habitantes de pueblos vecinos y a turistas curiosos. Las reservas de agua de este lugar están, hoy día, alrededor del 55,4%.

Restos del pueblo de Aceredo, en el embalse de Lindoso (Ourense)Restos del pueblo de Aceredo, en el embalse de Lindoso (Orense) – MIGUEL RIOPA / AF

Mediano, Huesca

Tras años de paralizaciones y problemas fue en 1969 cuando cambiaría la historia de este pueblo. Tras tres días de intensas lluvias y con los túneles de la presa cerrados, el pantano de Mediano –el cual no fue ni inaugurado por lo abrupta que fue su puesta en marcha– se fue llenando y obligó a los vecinos a huir del pueblo cuando el agua estaba ya entrando en sus casas. Todavía hoy se puede ver cómo emerge del agua la torre de la iglesia de la Asunción, del siglo XVI, y cuando el nivel del agua baja se puede caminar hasta ella y verla casi entera. Pocos son los habitantes que se quedaron cerca del pueblo, aunque tres de las familias deciden construirse una nueva casa en el borde del pantano.

Además, este lugar se ha convertido en un destino de buceo y es que hasta hace no mucho se pudo realizar inmersiones en el interior de la iglesia, pero en la actualidad la entrada está tapiada por miedo a posibles derrumbes. De hecho, los vecinos que perdieron sus casas han pedido en numerosas ocasiones que dicha torre sea protegida ya que el único arreglo que se ha llevado a cabo en todo este tiempo fue en el año 2001. El embalse de Mediano roza el 31% de su capacidad real.

Iglesia de la Asunción, en Mediano, HuescaIglesia de la Asunción, en Mediano, Huesca – © EFE/ Javier Blasco

Sant Roma de Sau, Barcelona

El pantano de Sau, situado en los pies de Tavertet y envuelto entre bosques y escarpados de la Sierra de las Guilleries, segundo bajos sus aguas un pequeño pueblo que al sur contó con cerca de 100 habitantes, Sant Romà de Sau. Esta villa, que fue tragada por las aguas en 1962, contaba con varias masías, un puente romano y una iglesia románica féchada en el siglo XI de la que todavía hoy se puede vers su impresionante campanario aún cuando haya suficiente agua. Sin embargo, en época de sequías muchas son las casas que salen a la luz permitiendo a los visitantes pasear por sus calles. La historia de este pueblo tuvo un impacto tanto en la sociedad como en él se inspiró la película ‘Camino Cortado’, dirigida por Ignacio F. Iquino. El nivel de este pantano ya baja del 50% en la actualidad.

Iglesia de Sant Roma, el 1 de febreroIglesia de Sant Roma, el 1o de febrero – Aitor De ITURRIA / AFP

Las Rozas de Valdearroyo, Cantabria

Dos de las terceras partes de Las Rozas de Valdearroyo, ubicadas en Cantabria, quedaron anegadas por las aguas del Embalse del Ebro en los años 50 –junto con las poblaciones de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante–, pero un edificio perfeccionamiento sobrevive, la iglesia del pueblo, hoy conocida como ‘La catedral de los peces’. Este enclave tiene un gran valor ecológico, y fue declarado Refugio Nacional de Aves Acuáticas en 1983.

The torre de esta edificación religiosa está en un buen estado de conservación, por lo que se puede acceder a lo alto del campanario gracias a la construcción de una pasarela de madera, siempre y cuando el nivel del agua no sea muy elevado. En la actualidad, debido a la falta de precipitaciones, el Embalse del Ebro se encuentra al 65,2 de su capacidad.

La Muedra, Soria

Hasta 1923 en que se aprueba la construcción de un pantano en la cabecera del río Duero, no más tarde de 1941 en que se inaugura la presa de La Cuerda del Pozo -situada en la zona norte de Soria, a poca distancia de la sierra de Cebollera riojana– , donde los vecinos de La Muedra se vieron obligados a abandonar el pueblo. Para 1931 el pueblo contaba con 90 casas y 341 habitantes, aunque años después con la llegada de la Guerra Civil apenas quedó una treintena de vecinos qui se negaban a abandonarlo. Finalmente, tuvieron que marcharse a otros destinos. La mayoría optó por quedarse en Vinuesa, ubicada a menos de 5 kilómetros de allí, sin embargo, otras familias apostaron por otras personas de los alrededores como El Royo y Abejar. En este embalse se puede ver aún la torre de la iglesia de La Muedra, único elemento arquitectónico que permanentemente en pie junto con el cementerio, que fue lo único que se salvó de las aguas por completo.

El embalse de la Cuerda del Pozo es un paraje ideal para practicar deportes acuáticos, como el windsurf o la vela, pero en la actualidad roza el 58,77% de su capacidad.