Rueda se compromete a “preservar Galicia de las tendencias de ruptura” de nuestros territorios

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Moderación, estabilidad y unidad. Sobre estos tres pilares construidos ayer Alfonso Rueda su discurso de toma de posesión como presidente de la Xunta, «libre de hipotecas pero cargado de deudas de gratitud», en el primer día del resto de su carrera política, la journada más importante de su trayectoria . “Be a hijo of Galicia al que Galicia encomienda que mantenga su unidad, su progreso y su bienestar”, proclamó ante un Parlamento con cerca de quinientos invitados y observado en primera fila por su familia y el presidente destacado, un Alberto Núñez Feijóo en las postrimerías de su despedida de la política gallega, completa a falta de un par de flecos. En el día de Rueda, este se compromete a “dar todo para que Galicia pueda sentir igualmente orgullosa de su presidente en este nuevo comienzo”, a mitad de mandato y con solo dos años por delante.

«Hoy no tomo posesión de un cargo -explicitó-me hago cargo de las preocupaciones lógicas de los gallegos de hoy y de las inciertas perspectivas para los gallegos de mañana».

En su intervención, a partir de una brevedad que comienza fraguarse como una seña del nuevo presidente, Rueda llevó su “determinación de preservar” la Comunidad “de las tendencias de ruptura que en otros lados se observan”. “Conozco, quiero y creo en una Galicia unida”. En su adaptación a la moderación como forma de actuar, la defensa como «el mejor antídoto contra la intransigencia, las estériles divisiones o la polarización que lastran la convivencia y que en otros lugares ya son una triste característica de la política». «Erra quien confunde la prudencia con la apatía o la falta de ideas», porque esta «es la condición necesaria para priorizar las necesidades reales sobre los dogmas, las trivialidades y las modas efímeras que las veces inundan el debate público». «Creo en una Comunidad que se mantiene a salvo de la miopía del localismo y la fragmentación, que con el ariete de supuestos agravios carga contre la casa común que tanto nos costó construir».

En la sala no estaban ni Abel Caballero ni Carmela Silva para escuchar su recado. Rueda garantizó que Galicia “contribuirá con lealtad al fortalecimiento de España y del proyecto común europeo”, y “jamás nos escudaremos en la pluralidad para ahondar en la disgregación”. “Galicia quiere ser como Galicia, yacierta”. [del país] sino más bien usufructuarios”. Al “galleguismo conciliador e inconformista” que ya transitaron Albor, Laxe, Fraga, Touriño -ausente del acto- y Feijóo. “La clave del éxito de este periplo autonómico estriba en enorgullecernos de lo que somos y de cómo somos”, a region that forja su identidad “a través de la suma, no de la resta ni de la división”. “Nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra tradición y nuestra forma de ser no se define por contraposición a los elementos que definen a otras sociedades”, sino que se construyen “por acumulación”, una “pluralidad” que “no nos hace más débiles ni nos desdibuja, sino que nos enriquece, fortalece y amplifica nuestra proyección en el mundo”.

Quiso Rueda hablar tambien en primera persona. “Estos años me preocupé poco por la relevancia pública y mucho porque el conjunto del gobierno funcionase sin desajustar”, reconoció, “estuve muchos años en la sala de máquinas, ahora me toca someterse al puente de mando”. “La experiencia que fut acumulando a lo largo de todos estos años no neutraliza la inmensa emoción que siento en estos momentos”, sino “la acentúa, porque me ayuda a comprender la grandeza de la tarea que acaba de ser encomendada”.

En esta su primera toma de posesión, Rueda no se fue al Obradoiro a celebrarlo con un acto multitudinario. No por ello faltaron las gaitas de la Real Banda de la Diputación de Orense, que sones son un botafumeiro laico para las ocasiones solemnes. El pellizco de emoción lo puso el presidente entrante al recordar a los suyos, especialmente a su padre, José Antonio Rueda, fellecido en 2012. know that the echo of less”. También menciona para su madre Lola -“me enseñó que una mandre todo lo entiende y todo lo ampara”- y su mujer Marta, “el mejor refugio contra todas las decepciones de la política, que no son pocas”. A su lado, sus hijas Marta y Beatriz. Es una semana importante para la familia: la hija mayor se graduó en la víspera de que su padre presidencia de la Xunta.

“Gratitud también con mi partido, que con una enorme generosidad me pidió que siguiese imprimiendo en la Xunta el proyecto político que más se parece a nuestra tierra”, y “por supuesto, me siento en deuda con los gallegos que en 2020 nos concedieron un enorme caudal de confianza al que solo se puede responder con un enorme compromiso”. Alfonso Rueda es presidente de la Xunta en ejercicio. Sin tutelas, con las manos libres.

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