Las Fuerzas de Seguridad alertan al Gobierno de un fuerte aumento de la conflictividad

“Si las movilizaciones se prolongan, habrá un cambio importante y lo que hasta ahora se considera impopular por la mayoría de la gente como legítimo y pacífico. El desabastecimiento de productos de primera necesidad y la falta de servicios logísticos en algunos sectores terminaron el descontento con el Gobierno». Es la alerta que han mandado Durante los últimos días las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tras las escoltas a camiones y los seguimientos de las protestas. Y esa alerta ha llegado a la mesa del Ejecutivo, según ha podido saber ABC. Finalmente, a última hora de la tarde de este viernes los transportistas han anunciado que el paro proseguirá.

claves que manejó el Gobierno colgante todo el día de ayer y la madrugada de hoy para alcanzar un acuerdo tras 14 horas de negociación que supone la aprobación de un plan de ayudas por valor de 1.000 millones de euros, que incluye la bonificación de 20 céntimos por litro del gasóleo, la gasolina, el gas y adBlue al sector del transporte hasta, como mínimo, el 30 de junio, entre otras medidas como ayudas directas y facilidades con las líneas de crédito.

Sin embargo, el Ejecutivo no ha conseguido frenar los paros, principalmente porque la organización convocante, la Plataforma en Defensa del Transporte de Mercancías, no reconoce el pacto, tanto por la insuficiencia del acuerdo como por no habérseles considerado como interlocutores. Esta mañana miles de conductores han manifestado por el Paseo de la Castellana y la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha decidido dar su brazo a torcer y reunirse con los representantes de esa organización, con su líder, Manuel Hernández, a la cabeza, a lo que se había negado hasta ahora.

Fuentes de las Fuerzas de Seguridad consultadas por ABC advierten que la situación se complicará si sus paros persisten y así se lo han trasladado a Ejecutivo

Las fuentes consultadas por ABC considerando que con ese gesto se da el primer gran paso para que la situación vaya normalizando poco a poco, algo que ya sucedió desde las primeras horas de esta mañana. Incluso, aunque no hubiera un acuerdo, por la mañana el mero hecho de que se llevaría a cabo la reunión -una de las principales reivindicaciones anteriores- se considerará relevante para que muchos camioneros hayan decidido volver a trabajar. No obstante, hasta el domingo por la noche, que es cuando se incorporan muchos transportadores, no se tendrá la certeza absoluta de si el acuerdo de esta madrugada y la reunión de esta tarde han servido para desactivar las protestas.

En la reunión, no se acentuó con demasiado optimismo porque de momento la Plataforma mantuvo el paro indefinido. “Ultraderecha”, en palabras de la ministra María Jesús Montero o “paro patronal”, según el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, sus definiciones que han molestado a los transportistas. Gobierno y sindicatos han optado por desacreditar a los transportistas que desde el pasado día 14 han paralizado el flujo de mercancías y suministros, hasta que la tensión ha forzado al Ejecutivo a cerrar un acuerdo a marchas forzadas con la patronal. Día tras día han ido cayendo sectores afectados por el paro al tiempo que aumentó la preocupación.

Fuentes de las Fuerzas de Seguridad consultadas por ABC advierten que la situación se complicará mucho más si esos paros persisten y son secundados como hasta ahora, y así se lo han trasladado a Ejecutivo. Cuando Pedro Sánchez anunció el miércoles en la sesión de control que al día siguiente el Gobierno no levantaría la mesa hasta que no hubiera un acuerdo, ya disponía de esa información.

Eso sí, las mismas fuentes aseguran que “no hemos detectado nada de eso de que elementos de ultraderecha están detrás de las protestas”. La única miembro del Gobierno que ha coincidido en ese diagnóstico es la ministra de Empleo, Yolanda Díaz que rechazó la etiqueta de “extrema derecha”, adjudicada a los “chalecos amarillos” de los camiones.

5.757 convoyes escoltados, 61 detenidos y 445 investigados/denunciados, hasta el miércoles

La Plataforma para la Defensa del Transporte de Mercancías, la asociación minoritaria de autónomos y pequeñas empresas, convocante de los paros, es donde ha ganado la partida de la calle. Al menos, de momento. La radiografía de sectores afectados resultó en derribo y el Gobierno la tiene sobre su mesa. Pero empeorará si los transportistas se movilizaron pese al acuerdo rubricado esta madrugada, según ese diagnóstico, y puede derivar en violencia pese a que los que están detrás de este parón insisten en que no van a protagonizar actos de ese tipo.

Hasta ahora la violencia no ha estallado. Los empresarios del transporte lo atribuyen a dos factores: el temor a daños en los vehículos –solo se están haciendo transportes muy seguros o escoltados por la Guardia Civil y la Policía dentro de Nacional- y la lucha interna del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) ).

Uno de los carteles en la manifestación de transportistas – José Ramón Ladra

Aun así, sin una gran conflictividad, hay que destacarlo, hasta el miércoles Policía Nacional y Guardia Civil habían tenido ya que escoltar 5.757 convoyes, habían detenido a 61 personas y otras 445 han sido investigadas/denunciadas, mientras se sucedían las marchas por todo el países comunicados a Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno.

Las empresas de la cadena agroalimentaria llevan días sorteando las dificultades para mantener la distribución. Los supermercados están perdiendo 130 millones de euros cada 24 horas por el impacto de esta paralización. Las cerveceras han avisado del posible desabastecimiento por falta de materia prima. Las consecuencias alcanzan de lleno a la maltrecha hostelería a la que esta bebida reporta hasta un 25 por ciento de beneficios en muchos establecimientos.

Como las piezas de un dominó, una empuja a la otra hasta hacer caer a la última. Las consecuencias económicas directas son obvias; sin embargo, no hay pérdida de vista el perjuicio para el empleo, si no frena esta situación. Algunos informes señalan que solo en los sectores de la alimentación y las bebidas pueden verse afectados unos 100.000 de los 450.000 trabajadores que emplean.

Y la patronal de los productores de materiales de construcción sostiene que la falta de materiales persiste, déembocará en el cierre de las tiendas que los venden y, por tanto, la interrupción de las obras, algo que ya está produciendo aunque no se ha cuantificado.

El conflicto ha ido variando. Quienes obtuvieron estos paros son autónomos y pequeños empresarios, como se ha dicho, una Plataforma que no se siente representada por el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), y que colgante los primeros días tuvo dificultades para coordinar las movilizaciones. Varias federaciones de transportistas (Fenadismer, Feintra y Fetransa) se mostraron dispuestas a sumarse, pero tras el acuerdo no lo harán.

Manifestación de los transportistas en MadridManifestación de los transportistas en Madrid – José Ramón Ladra

Entre estas muy representativas casi un 25 por ciento dentro del Comité y solo una de ellas aglutina a más de 32.000 empresas con unos 60.000 vehículos. This suma es la que sembró la preocupación porque con esos apoyos parecía inevitable que los paros tuvieran aún mayor impacto.

Desde la Plataforma se ha asegurado repetidamente que no protagonizarán actos de violencia, pero las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no comparten este diagnóstico. “La cadena está muy tensionada y hay demasiadas expectativas depositadas por quienes se han organizado de una forma distinta, al margen de sindicatos tradicionales y de sus propias federaciones. Eso puede cundir en otros sectores. Es un movimiento bastante inédito y difícil de calcular todas las consecuencias. Hay una enorme insatisfacción y tensión».

Hay otro elemento de preocupación: que el ejemplo del Transporte cunda y que ahora cada vez más trabajadores se agrupen en torno a nuevas organizaciones alejadas de los sindicatos y organizaciones tradicionales, que cada vez pierden más representatividad.