un móvil impresionante con un software mejorable

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Se trata, sin duda alguna, de uno de los terminales más ambiciosos jamás fabricados por Samsung. Uno que se sale de lo que es habitual en la familia ‘S’ de la compañía y que resucita, además, una de las apuestas más exclusivas de Samsung: la de los Galaxy Note, que vinieron equipados con un lápiz óptico que permite darle nuevos usos tiene teléfono. El Note ha muerto, es cierto, pero el nuevo S 22 Ultra gama recuperará su espíritu, y también muchas de sus características, comenzando por el diseño y terminando con el S Pen integrado en la casa.

A diferencia del Galaxy S22 y S 22+, los bordes redundantes han desaparecido en el modelo Ultra.

Los ángulos y las esquinas, como en los antiguos Nota, marca un diseño gobernado por líneas rectas. El terminal tiene un agarre agradable, se percibe al tacto como algo sólido y bien construido pero su gran tamaño, 163,3 x 77,9 x 8,9 mm, y su peso, 227 gramos, hacen del todo imposible utilizarlo con una sola mano.

Obviamente, si extraemos el lapiz, necesitaremos las dos manos para manejar el teléfono. La cuestión es que la inclusión con el S Pen bien guardada, nuestro dedo pulgar no llega pero que hasta la mitad de la pantalla, impidiendo ejecutar la mayoría de las funciones. Se hace imperativo, pues, sujetarlo con una mano y manejarlo con la otra, algo que sin duda llevará a más de un usuario a pensarse muy bien si es ese, y no otro, el terminal que realmente necesita.

Dicho lo cual, si hubiera que resumir el análisis del S 22 Ultra en una sola frase, sería la siguiente: un hardware impresionante y un software mejorable.

Una pantalla excepcional

La pantalla, por ejemplo, es digna de destacar tanto por su resolución como por sus prestaciones. Se trata de un panel de 6,8 pulgadas AMOLED con tecnología LTPO (Óxido Policristalino de Baja Temperatura), capaz de manejar automáticamente la tasa de refresco, déjándola en apenas un Hz en las imágenes fijas y subéndola después, según se necesite en las imágenes con movimiento, hasta los 120 Hz. Una función que regula, pues, el consumo de energía sin que el usuario tenga que intervenir. La resolución, QUAD HD+, es de 3.080 x 1.440, el refresco táctil es de 240 Hz en modo juego y el brillo, que alcanza los 1.750 nits, es el mayor que existe entre todas las pantallas del mercado. La pantalla del teléfono se ve perfectamente incluida bajo la iluminación directa del sol. Estamos, sin duda, ante una de las mejores pantallas nunca hechas para un teléfono móvil.

Gran calidad fotográfica

En cuyo caso cuenta con las cámaras, Samsung ha optado por repetir la configuración que está presente en el anterior Galaxy S 21. Así, en la parte rastreará nuestra conexión con una cámara cuádruple que, esta vez, no está integrada en un módulo, sino directamente en la carcasa del teléfono (otro toque estético que recuerda a los Note). El sensor principal es de 108 megapíxeles, mayor que en la generación anterior, aunque Samsung asegura que es más luminoso y rápido, algo que, más allá de la lectura, no se aprecia en un uso normal del teléfono. Le acompaña un ultra gran angular de 12 megapíxeles y un teleobjetivo trasero de 10 megapíxeles.

Las fotos, pues, tienen la calidad a la que ya estaban acostumbrados en los S 21, es decir, realmente buena. Los telefotos permiten un zoom de 10x, y se admite que el procesamiento de las imágenes es excepcional con este aumento. Podemos llegar hasta zoom de 100x, es cierto, pero ahí, incluso si tenemos el pulso suficiente como para que el teléfono no se mueva ni un milímetro, pereremos mucho detalle y obtendremos imágenes empañadas. De noche, los resultados son, también, realmente buenos, aunque al aplicar el zoom las fotos pierden calidad y detalle.

La cámara frontal, de 40 megapíxeles, tiene un tamaño comparable al de la cámara principal, incluida en el HDR. Modo qu’ya no es un simple complemento, sino una cámara más con todos los servicios necesarios para obtener imágenes de gran calidad.

En video, nuestro objetivo es mantener la posibilidad de grabar en calidad 8K, a menos que decida perder la estabilización, y si funciona perfectamente en videos 4K. También podemos grabar vídeos con los dos teleobjetivos, y cabe señalar que aguantan perfectamente la amplificación x10.

Luces y sombras en el procesador

En cuanto al procesador, Samsung ha apostado por su Exynos 2200, capaz de rendirlo a 2,8 GHz, y en este caso viene con una GPU AMD que hace mucho más de lo que parece, está inspirada directamente en la que usa la última generación. de consolas de videojuegos (PS5 y XBox series S/X). Fabricado conjuntamente por Samsung y AMD, su principal característica es el ‘raytracing’, o trazado de rayos, un sistema de renderizado que permite generar imágenes realistas en 2D pero que conservan la profundidad y las características de los objetos tridimensionales. Se transportó, pues, de llevar a cabo por primera vez a los juegos de un smartphone con ciertas capacidades de las videoconsolas. Lamentablemente, las expectativas son enormes, hay que decir que el resultado, aunque bueno, no es percibido por el jugador como un gran salto cualitativo. Y más, el rendimiento en los juegos más exigentes resulta muy aumentado por otros chips de la habilidad, como el caso del A15 Bionic de Apple.

También ejemplo de que ‘algo’ no acaba de funcionar bien en el procesador es el excesivo tiempo que lleva el albergar determinadas aplicaciones. Lo que nos hace pensar si no estaremos ante una limitación de potencia causada por el propio chip. Como sabéis, Samsung se ha convertido en protagonista de un nuevo escándalo al manifestar que limita automáticamente la potencia de sus procesadores en miles de aplicaciones para reducir el consumo y evitar el sobrecalentamiento de los terminales. Una práctica conocida como ‘throttling’ y que, curiosamente, no afecta a las apps con las que mide el rendimiento de los teléfonos, lo que podría llevar a engaño a los consumidores.

Ante la avalancha de protestas, Samsung ha prometido una actualización de software que elimina esta automatización y ya está en manos de cada usuario el control del rendimiento en las aplicaciones y juegos. Algo que, un día de hoy, está aún por llegar.

Una bateria excelente

En el apartado de batería encontramos una de 5.000 miliamperios que, junto con el mejor consumo de la pantalla, resultan más que suficientes para estar un día completo usando el teléfono. Sin embargo, hay a pesar de las novedades que presenta, en este apartado tampoco se aprecian mejor con respecto a los anteriores Galaxy S21. En las pruebas llevadas a cabo por ABC, el uso intensivo de la pantalla (cámara, vídeos y juegos) dió para casi siete horas ininterrumpidas, incluso algo menos de lo obtenido con los terminales de la generación anterior. Probablemente estos números aumentarán con actualizaciones cercanas.

La carga rápida, de 45W, permite responder plenamente a la energía del teléfono en algo más de una hora. No está mal, pero cabe señalar que existen sistemas de carga rápida mucho más veloces, y que no habría estado de más incorporación alguno de ellos tiene un smartphone que está por encima de los 1.200 euros.

Lápiz óptico, la gran apuesta

A la hora de usar el S 22 Ultra, desde luego, el aspecto más destacado es el lápiz óptico. Aquí Samsung se ha esmerado al máximo, y su nuevo S Pen es el más rápido y confiable hasta ahora. El uso resulta sencillo y podemos llevar a cabo fácilmente numerosas tareas, desde crear notas escritas a mano a seleccionar áreas concretas de la pantalla para recortarlas y usarlas en otra parte, escribir directamente en pantalla, traducir textos, hacer dibujos e incluso mensajes animados. Toda una serie de posibilidades que ‘enganchan’ al usuario y acostumbran que sea fácilrse al uso del lápiz. Una vez descubrir, resulta difícil prescindir de él.

En resumen, este es un auténtico ‘rey’ de la gama alta, con una construcción impecable, un diseño acertado, una pantalla sobresaliente y posibilidades de uso exclusivas gracias al S Pen. La autonomia y el rendimiento, siendo muy buenos, podrian ser bastante mejores en un telefono tan caro. La capacidad fotográfica se mantiene sin grandes cambios y la batería, así como el rendimiento general del teléfono, es susceptible de mejorar.