Masa Madre cumple cinco años como referente en el Casco histórico de Toledo

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Al double la calle para adentrarnos en en el callejón de San José, los aromas y esencias del pan recién hecho en el obrador Masa Madre no deja de ser un estímulo para acceder a este establecimiento que está celebrando sus primeros cinco años “con buena salud” , responde Francisco José Urgudo Rodríguez (Madrid, 58 años), un panadero artesano que acumuló sobrio espaldas más de 30 años de experiencia en la elaboración de pan.

Paco, como estás en sintonía entre tus clientes, que diariamente acuden diariamente a su obrador, confiesa que tanto el como su esposa, Carmen, no esperaban que los toledanos respondieran. Pero la evolución ha sido tal que en este establecimiento (donde faltó el restaurante Hierbabuena) trabajan nueve personas que reciben al cliente con una amplia sonrisa y despachan las delicias que han preparado desde las primeras horas, en esas en la que la noche se confunde con el sueño

Distinguido con un Solete de la Guía Repsol, Masa Madre se ha convertido desde su apertura en “un punto de encuentro, como tradicionalmente han sido los obradores”, afirmó Paco Argudo, que señala hacia las paredes donde estos días cuelga la obra del artista Fran Sánchez -Lignum, con la que están celebrando su quinto aniversario, aunque también han expuesto otros pintores toledanos.

Igualmente, han abierto sus puertas a todas las personas que quieran mostrar su arte y objetos de artesanía a la variada clientela de este pequeño establecimiento, convertido en tan pocos años en un referente cultural y gastronómico para los toledanos.

Paco coloca los panes en uno de los carros que utiliza para transportar el panPaco coloca los panes en uno de los carros que utiliza para transportar el pan – H. FRAILE

El pan y sus secretos

“Fue una idea de cambio que necesitábamos hacer. Carmen se enamoró del Casco Histórico y buscó un local y abrió un obrador”, recordó este hombre que dejó Madrid por un “sueño” y que agradece porque su negocio ha funcionado y ha superado todas sus expectativas. Además, insiste en que por la pandemia del coronavirus no seguiron seguir organizando los talleres para enseñar a preparar pan.

Quizá un día se retome pero de momento en su obrador se pueden encontrar ocho clases de panes con mezclas de harinas distintas: ecológicos, molidos a la piedra, aunque no tocan las harinas refinadas porque “consideramos que el pan debe ser lo más nutritivo posible” , explica para reiterar su agradecimiento a esa amplia clientela que acuden todas las semanas a Masa Madre desde barrios tan alejados como el Polígono, Santa Teresa y La Legua.

El obrador sigue apostando por el cuidado al medio ambiente y la sostenibilidad queda reflejado en las bolsas de chocolate, la miel y los huevos de los productores locales, los estuches donde se guardan con esmero la tartas de chocolate, de zanahoria, los mini croissant y las palmeras de chocolate. Y los panes: de espelta blanco con granos macerados, ecológicos, pan con tres harinas y pipas con calabaza y los corazones de Masa Madre. Ahora —repite— Paco solo espera que se vea la normalidad para ayudar a colaborar con ONG´sy con los colectivos menos favorecidos de la ciudad.