La OMS no eleva al nivel máximo la alerta internacional por viruela del mono aunque recomienda aumentar la vigilancia

SEGUIR

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha sido elevada al nivel máximo de emergencias sanitarias internacionales y actualmente es brote de virus del mono que ha afectado a más de 5 países y ha reportado 3000 casos de contagio. Sin embargo, recomendamos aumentar la vigilancia porque el confinamiento está en “constante evolución”.

Según las conclusiones del Comité de Emergence de la OMS, reunidas desde el pasado jueves en Ginebra, la infección no es, en este momento, un peligro sanitario a nivel mundial auunque los científicos muestran preocupaciones por la “amplitud y la rapidez de la epidemia actual ”. Los datos precisos sobre la misma están aún por determinar.

Los miembros del Comité informan que muchos aspectos del brote actual son inusuales, como la aparición de casos en países en los que se había documentado previamente la circulación del virus de la mono.

También, porque la mayoría de pacientes son hombres que tienen relaciones sexuales con jóvenes sin vacunar contra la viruela.

La vacuna contra la viruela protege igualmente contra la viruela del mono. Sin embargo, el último caso de virus se detectó en África en 1977 y, ya en 1980, la OMS declaró que el virus estaba completamente destruido en el mundo, la primera vez que una infección infecciosa se declaraba eliminada del planeta.

El Comité de Emergencia de la OMS recomienda no bajar la guardia y seguir vigilando la evolución de los contagios. También, lleve a cabo acciones coordinadas de vigilancia, a nivel internacional, para identificar los casos, aislarlos y darles el tratamiento adecuado para intentar de esta forma controlar la expansión de la propagación de este virus.

Según el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el virus de la viruela del mono circula, en el continente africano, desde hace décadas pero la investigación, vigilancia o inversión se han descuidado. “Esta situación debe cambiar tanto para la viruela del mono como para otras enfermedades olvidadas que existen en los países pobres”.

“Lo que convierte a esta fermentación en especialmente preocupante es su propagación rápida y continuada y en nuevos países y regiones lo qu’incrementa el riesgo de transmisión posterior sostenida entre las poblaciones más vulnerables como personas inmunodeprimidas, mujeres embarazadas y niños”, matizó Tedros.