El padre que dio una paliza mortal al acosador de su hija en Málaga: “Quería darle un escarmiento”

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Miguel Ángel OV, de 49 años, salió de su trabajo el pasado 4 de diciembre con una idea rondándole la cabeza: Avoid a cualquier precio que su antiguo amigo volviera a las andadas, a hacer sufrir a su hija a la que acosó cuando ella tenía 15 años (en 2017) y el supuesto amigo pasaron de los cincuenta, aunque la Justicia nunca les morirá la razón. A la una de la tarde vio a Francisco V. en la cafetería ‘La Artesana’ de Estepona (Málaga), se acercó a é y le propinó patadas por todo el cuerpo. Varios testigos los separaron y el agredido se marchó a su trabajo. Se encontró mal, acudió al hospital, le dijeron que solo tenía un moretón y lo mandaron a casa con calmantes y reposo.

Al día siguiente sufrió dos paradas cardiorrespiratorias y murió en la UCI. La denuncia inicial por lesiones se convirtió en homicida imprudente y odió la acusación pide que se acusa a Miguel Ángel de doloso homicida y que ingrese en prisión.

El agresor declaró cuando lo detuvieron: “Mi intención nunca fue provocarle un gran perjuicio físico sino darle un escarmiento para evitar que volviera acercarse a mi hija“, según consta en el atestado policial al que ha tenido acceso ABC. El principio de esta historia con un final que nadie se aventuró se remonta a 2017. Entonces, según narrató la hija de Miguel Ángel, de 15 años, Francisco, amigo íntimo de su familia, hizo un acercamiento amoroso hacia ella. “Me cogió por la cintura y se hizo fotos conmigo. Me pidió el móvil para reenviarme las fotos“. Allí mismo él comenzó un chat con ella: “Yo a ti te quería”, le escribió. Siguió hablando sobre la diferencia de edad y le dijo que se había enamorado de ella y que ese era el secreto de ambos.

La chica lo frenó y lo denunció acompañada de sus padres en la comisaría Local de Estepona, pero el asunto se archivó. No hubo contacto físico ni le enviaron fotos aunque la menor se intimidó y solicitó orden de alejamiento.

“Tras analizarse la denuncia y de la conversación mantenida entre el denunciado y la menor, esta instrucción no observó indicios de que por parte de Francisco V. se haya cometido ningún ilícito penal”, concluyó la Policía, antes de remitir la denuncia al juzgado.

A raíz de ese episodio la menor sufrió problemas psicológicos que persisten e incluso llegó a un intento autolítico. La familia quedó muy tocada y la relación de amistad saltó por los aires.

El pasado 1 de diciembre, el antiguo amigo de su padre volvió a acercarse a ella que tuvo que revivir la situación. La chica se lo contó a su novio y este a la madre de la joven. Tres días después su padre explotó. Miguel Ángel llevaba puestas sus botas de trabajo marca “Cofra”, que están dotadas de puntera reforzada porque trabaja en un almacén. Las entregó voluntariamente cuando fueron a detenerlo, tras la muerte de la víctima en el hospital.

Esta es la bota, con puntera reforzada, con la que se cometió la agresiónEsta es la bota, con puntera reforzada, con la que se cometió la agresión – ABC

Existen dos hechos, señala el atestado, que podrían haber contribuido al resultado fatal de la agresión. La víctima había estado hospitalizada por un cáncer hasta unos días antes de los hechos. Después de la paliza acudió a Urgencias, pero fue dado de alta recomendándole solo: reposo relativo y un par de calmantes, y despachado con la coletilla “en caso de empeoramiento volver a consulta”.

Los testigos de la paliza, que declararon ante la Policía, contarán sus versiones. Uno de ellos habló de varias patadas y de que escuchó un chasquido “que puede reconocer como fractura de algún hueso”.

Otro parroquiano intentó separar al autor de la víctima y recibió varios puñetazos que no llegaron a provocar las lesiones. Posteriormente Miguel Ángel acudió a pedirle perdón: «¿Usted tiene hijos?», le preguntó. Según él, amenazó a Francisco de forma reiterada: “Te tengo que matar por lo que le has hecho a mi hija, te voy a matar”. Y se marchó murmurando que eso no iba a quedar así. Un tercero explica que hirió a la víctima “pederasta” y que la agresión los aclaró. “Vosotros sois hijos también”.

Las cámaras de la cafetería recogen el momento en que Miguel Ángel llegó en bicicleta al local y se irigió a la terraza donde estaba Francisco. No se ve la agresión, tras la trifulca y después de que los separaran, el presunto agresor se aleja y la víctima abandona el lugar por su propio pie.

Miguel Ángel está imputado pero en libertad. El informa médico del hospital sobrio la agresión sufrida por Francisco y su tratamiento será fundamental. Ingresó menos de 24 horas después de la agresión en la Unidad de Criticos del Hospital Costa del Sol, con el bazo destrozado, fallo renal y colapso del pulmón izquierdo. Se detectó también daño neurológico severo. El día anterior lo habían mandado a casa. A las 6.30 de la madrugada del lunes murió. La acusación, ejercida por el abogado Marcos García-Montes, reiterará que la víctima no era un acosador como recoge el atestado policial y apunta a que el agresor sí tuvo intención de matarlo.