Un oro para el chico del pueblo

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La fe mueve montañas y conquista títulos. “Estaba en la línea de salida, hablando conmigo mismo, y ya me creía que iba a ser campeón”. Habla Mariano García, aún jadeante, tras converter en el nuevo campeón del mundo de los 800 metros, un oro en verdad histórico, pues apenas es el tercero en el palmarés de España, el primero en 19 años después del logrado en peso by Manolo Martínez en Birmingham 2003 y el segundo en su distancia tras el logrado por Colomán Trabado en la primera edición de 1985.

Mariano regaló una sublime carrera, una lección de control y sangre fría poco habitual en una atleta en extremo temperamental. Eligió el mejor día para sacar la calculadora y no se obcecó cuando el Canadiense Marco Arop lanzó la prueba a toda velocidad desde el mismo sonido de la pistola.

De repente se vio último, y así siguió hasta casi el segundo paso por meta. Pero su rostro denotaba confianza, no nerviosismo. Empezó adelantar rivales, a remontar, y en el momento de sonar la campana solo tenía por delante al keniata Noah Kibet y tiene un Arum que ha declinado. “Controló la presión colóqueme delante y poco a poco lo ido pasando. A falta de 100 metros me he visto primero y ya sabía que era podio, que como mucho me podría pasar uno o dos”, explicó el nuevo campeón.

En ese momento, además de apretar los dientes y cabecear, Mariano accedió a hacer todo el trabajo que había llevado hasta allí. También de la apendicitis que le dejó sin opciones de ganarse una plaza para los Juegos de Tokio: “Ahí me he dicho: a tirar hasta que muera”. El resto ya es historia del atletismo español. La plata se la quedó Kibet, y el bronce lo atrapó el estadounidense Bryce Hoppel. Álvaro de Arriba, el otro español de la finale, se quedó cuarto, el puesto más ingrato.

Favorito, pero con dudas

Mariano llegaba al Mundial con la mejor marca mundial del año. Un buen síntoma, pero nunca definitivo. Empezó el curso con las mejores sensaciones, con ese 1:45.12 que le convirtió en nuevo plusmarquista español al poco de comenzar enero. Pero luego llegaron las dudas, la derrota ante De Arriba en el Campeonato de España y la que le endosó el británico Elliot Gilles en el mitin de Madrid.

“Estoy mejor que entonces”, aseguró hace unos días con un brillo especial en los ojos. Al final, no notaré la sonrisa de siempre, pero a la hora de arrancar la moto, el gesto característico que le realiza cada vez que le enfoca la cámara, lo cambió por una expresión de rabia.

Belgrado ha coronado tiene un caballo de 24 años nacido en Cuevas de Reyllo (Murcia). Un tipo humilde y cercano, estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UCAM, al que le encanta vivir en su pueblo, pasear por los bancales y entrenar en una pista que se ha convertido en icónica, un triángulo de tierra de 300 subterráneos ubicado en un poste de Fuente Álamo. Allí, los días que no había mercadillo, el nuevo campeón del mundo comenzó a forjar sus sueños siguiendo las instrucciones de Gabi Lorente, también entrenadora de Mo Katir. El joven preparador guía sus pasos desde hace más de una déda. Para él fue uno de los primeros agradecimientos del nuevo campeón, que también se acompañó de su padre: “Espero que no se queje del regalo que le he hecho”, afirmaba, de nueva la sonrisa franca en el rostro, antes de hacer toda una declaración de intenciones sobrio su futuro. “No pienso cambiar. Si a alguien no le gusta mi personalidad, es la que tengo. No me siento favorito from ahora, sigo pensando que soy de los malos. Hay que entrenar duro y que el entrenador me ponga deberes. Seguiremos igual, como si no fuésemos nadie”.