Se instalan ‘elementos pasivos’ en edificios con valor patrimonial del Casco

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Cuesta imaginar la plaza de Zocodover o la plaza del Ayuntamiento, principales centros neurálgicos de la ciudad de Toledo, sin el revoloteo de centenares de palomas entre turistas y toledanos. Esta ha formado parte de la biodiversidad de las ciudades, pero cuando su densidad aumenta en exceso pasan de ser un elemento que ofrece un paisajismo idílico a convertirse en un problema de salud por su capacidad invasora, así como un riesgo para el patrimonio arquitectónico.

Esta sobrepoblación de palomas es un problema común en muchas ciudades con casos históricos, hay que utilizar los edificios antiguos y abandonados para anidar. Una situación que, a pesar de no ser nueva, se ha visto agravada por la falta de movilidad de la población durante la pandemia.

El Ayuntamiento de Toledo es uno de los consistorios que nos ajeno a esta problemática. Por ello, en abril de 2021 firmaron un convenio por un periodo de dos años con la compañía ADDA OPS para el control poblacional de estas aves. “Esta empresa tiene el compromiso de identificar las zonas más conflictivas, con presencia de especies animales, y poner en marcha sus programas de actuación: transport, montaje y capture de esas palomas à través de métodos como las jaulas trampa”, explicó el consistorio de Obras y Servicios Públicos Medioambientales, Noelia de la Cruz.

Desde entonces y hasta el día de hoy, se han capturado 2.110 ejemplares por el método de jaulas trampa en barrios como el Casco Histórico, Antequeruela, Santa Bárbara o Santa María de Benquerencia.

Ocho halcones controlan la población de palomas: cinco en la catedral, dos en el Alcázar y uno autóctono que revolotea por la ciudad

De la Cruz explicó que, además de la identificación de las zonas llevadas a cabo por la empresa, desde el Ayuntamiento también se trabajará con especial atención a los avisos que reciben de los vecinos -45 al día de hoy-. “Los vecinos llaman al Ayuntamiento identificando focos con estos animales y nosotros derivamos esos avisos a la empresa y, en función de la situación, se toman medidas”, indicó el titular de Servicios Públicos Medioambientales.

La empresa también se encarga de realizar analíticas de las palomas capturadas para establecer un control sanitario de esta población.

Extender el modelo de Hombre de Palo

Explica que el modelo de instalación de ‘elementos pasivos’ en edificios deshabitados transitaba por la calle Hombre de Palo para evitar el anidamiento se trasladará, en colaboración con el Consorcio, al resto de inmuebles con valor patrimonial del Casco. “El Ayuntamiento se ha puesto en contacto con los propietarios de los inmuebles vacíos para que cierren ventanas, y tapen huecos. Hemos puesto pinchos en zonas de cableado y en las repisas de los balcones para evitar que las palomas se posen y aniden allí”, explicó el consistorio.

Los halcones también contribuyen a controlar la población de palomas. En colaboración con la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Consistorio da apoyo “en medios materiales y económicos” para la introducción de estas rapaces. A día de hoy, hay cinco halcones en la catedral, dos en el Alcázar, y uno autóctono revoloteando por toda la ciudad.

Asimismo, dentro de este programa de actuaciones se cerraran los mechinales en los edificios abandonados y se incidirá en la grande de la limpieza de los espacios públicos.