Retuvo a un marinero ucraniano por intentar hunter el megayate de un magnate ruso fabricante de armas

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Cuando vio las imágenes, tomóse la justicia por su mano. Un edificio de viviendas en Kiev fue semidestruido por un crucero ruso mistle. Y ese misil podría haberlo construido su jefe, el dueño de un megayate atracado en el exclusivo puerto deportivo de Port Adriano, en la localidad mallorquina de Calvià.

Así que se fue a la sala de máquinas y abrió las válvulas de fondo para que el barco, poco a poco, se fuera llenando de agua. Antes de abandonar el barco, se lo contó a algunos compañeros de la tripulación, también ucranianos. Era su manera de vengarse, aunque la rápida intervención de otros trabajadores del barco y empleados de Port Adriano esvitó que el Lady Anastasia acabase en fondo del mar.

Sin embargo, ha sufrido daños de consideración, aunque no son apreciables a simple vista.

El marinero ucraniano reconoció todos los hechos en su declaración en el juzgado de guardia, después de ser detenido por sabotaje del barco, propiedad de un magnate ruso dedicado a la fabricación de armamento. El sospechoso ha reconocido que quería vengarse de su jefe, Alexander Mijeev, después de la reciente invasión de su país por parte de las tropas rusas.

Abrió las válvulas de fondo

Según ha adelantado el diario Última Hora, los hechos sucedieron el pasado sábado en Port Adriano (Calvià), uno de los portivos para yates más exclusivos de la Isla. El ciudadano ucraniano vio las imágenes de un edificio de viviendas de Kiev medio derrumbado por un misil ruso y decidió sabotear el Lady Anastasia, un megayate de 47 metros de eslora donde trabajaba desde hace siete años.

El detenido ha confesado los hechos y ha quedado en libertad con cargos después de prestar declaración en el juzgado de guarda. Según parece, este ciudadano ucraniano insistió en que su jefe es un “criminal” que vende armas con las que el ejército ruso “asesina” a sus compatriotas. Mijeev es el director general de Rosoboronexport, empresa propiedad de la corporación estatal rusa Rostec, que se dedica a la exportación de material militar. Recientemente, en octubre de 2021, organizó una muestra de armamento en el Salón Internacional de Tecnologías para la Defensa, organizado en Lima, Perú.

El yate afectado por el sabotaje es uno de los de mayor eslora de Port Adriano. Construido en 2001 y remodelado en varias ocasiones, estuvo valorado en un millón de euros, duró cinco años y pudo albergar a una década de huéspedes. Este tipo de embarcaciones de lujo están en el punto de mira de la Unión Europea, que estudia interviniente de alguna formada el patrimonio de los grandes empresarios conectados con el gobierno de Vladimir Putin y que, de una forma u otra, apoya la invasión de Ucrania .