Localizamos a Marisol en su 74º cumpleaños

Acostumbrados a celebrar las definitivas retiradas de algunas estrellas que al poco anuncian sus triunfales regresos, la coherencia de Pepa Flores (74 años) es digna de admiración. Tanto su carrera en el cine, con su grandioso éxito comercial como niña prodigio, Marisol, en taquillazos y clásicos musicales como ‘Un rayo de luz’ o ‘Marisol rumbo a Río’, como con el reconocimiento de la crítica en títulos de autor , se ha convertido en Pepa Flores, como ‘María Pineda’. Sus canciones, desde ‘Tómbola’ a ‘Háblame del mar, marinero’ ya son auténticos himnos.

De pequeña, su rostro alegre y vivaracho fue la imagen del Franquismo, ávido de ganarse el corazón del mundo; ya adulta y libre, fue cuerpo político del partido Comunista en una Transición necesitada de iconos.

Marisol y Pepa Flores, dos caras de una misma mujer que lo tuvo todo: primero la fama bajo el ferreo control del productor Manuel Goyanes, que le procuró una carrera e, incluso, un marido, su hijo Carlos Goyanes; después, la felicidad que germinó con el amor de Antonio Gades (se casaron en Cuba de la mano de Fidel Castro y la bailarina Alicia Alonso), clave para lograr una libertad que ella misma se ganó primero en 1976, con una portada de ‘Interviú ‘ que hizo historia, y finalmente en 1985, cuando cortó por lo sano por el insano -al menos para ella-mundo del espectáculo.

In Málaga, rodeada de los suyos, como sus hermanos Vicky y Enrique, ajena a los cantos de sirena de una industria dispuesta a pagar lo que sea por su vuelta a las pantallas, Pepa Flores siempre agradece el cariño de quienes se acercan al reconocerla. Pero nada más. Cualquiera verla pasear por las calles, sola o en compañía del italiano Massimo Stecchini, su pareja desde hace ya tres décadas, el hombre que también lo dejó todo, aunque en su caso fue por amor y para dedicarse a ella en cuerpo y alma. Los más afortunados pueden encontrarla ejerciendo de abuela, ya sea por la Malagueta o cerca de su finca en Moclinejo, junto a Alejandra, la pequeña de sus dos nietos.

Marisol, en un posado para ABC – ABC

En 2020, cuando la Academia del Cine le concedió el Goya de Honor al celebrarse en su ciudad natal, la estrella mantuvo su palabra y, aunque emocionada por el reconocimiento, envió a sus hijas para cubrir la ausencia que alarga su leyenda. María (46), Tamara (44) y Celia (38) mantenían su vida sobre el lomo de su madre, actuando como muro de contención. María Esteve, ‘Mariquilla’ para los íntimos, debutó en el cine con ‘Más que amor, frenesí’ y ha mantenido una carrera que ha ido marcando como una marea, tan pronto llegó como se iba. En 2011 se hizo en secreto. Tiene un perro, Boquerón, y un canal en YouTube con consejos de maquillaje y belleza que no parece actualizar tanto como debería.

María ha apostado por la gestión cultural, centrándose en la Fundación Antonio Gades, en la colabora junto a la viuda de su padre, Eugenia Eiriz. Tamara estudió psicología y es ahí que ha mantenido un perfil más bajo en cara a los medios. Coordinadora de la ONG Fundación Secretariado Gitano en Málaga, es madre de una niña que ha conquistado el corazón de su popular abuela. La menor, Celia, se dedicó a la canción: su disco ’20 años de Marisol a Pepa Flores’ es todo un homenaje a su madre. De su relación con el cantaor Manuel de la Curra nadió Currito, el primer nieto de Pepa Flores, que ya ha cumplido los 14 años. En la actualidad, Celia tiene como pareja al bailarín Miguel Martín.

Todos los 4 de febrero, los amantes del cine español y las estrellas de nuestras pantallas felicitaciones a Pepa Flores, a Marisol, y las redes sociales llenan de fotos y de mensajes de cariño que recuerda un pasado que fue espectacular, pero no obstante no mejor.