La urencia de cuidar el cerebro empieza a los 30 años

¿Sabías que la diferencia entre un niño de 4 años y una persona de 50 no está en el número de neuronas sino en las conexiones neuronales? Esta es una de las reflexiones que plantea Catalina Hoffmann, especialista en estimulación cognitiva, quien insiste en que cuando empezamos a cocinar el cerebro notamos cómo ganamos en agilidad mental, tranquilidad y capacidad de decidir sobre un entorno cambiante. El experto, que lleva más de 20 años investigando en este campo, ha desarrollado para ello el ‘Método Neurofitness’, un sistema basado en técnicas y herramientas que permiten entrar en el cerebro a esa edad y crear nuevas rutas neuronales. “Con 5 minutos diarios de ejercicios que pueden hacerse desde casa pueden notarse mejoras en esas capacidades en solo tres meses”, asegura.

Los ejercicios pueden iniciarse a cualquier edad. Sin embargo, el experto reveló que la revisión crítica fue entre los 30 y los 40 años. Y eso se debe a que, según explica, la esperanza da vida del ser humano Durante millones de años fue mucho menor que la que se tiene en la actualidad y que eso ha hecho que el cerebro (“que es vago por naturaleza”, según describe) start su fase de consolidación y, de alguna manera, deje de trabajar en torno a los 40 años.

Una de las claves para poner a trabajar el cerebro y despertarlo es realizar aquellos ejercicios que nos saquen de nuestra zona de confort y nos permitan perder el miedo a todo aquello que nos cueste, como por ejemplo el cálculo y la lógica, pues esto favorecerá la creación de nuevas rutas neuronales que contribuyan a poner en marcha lo que ella ha bautizado como las ‘neuronas Netflix’. Estas son las neuronas «vagas» que no se activan mientras no las obliguemos a trabajar saliendo de nuestra zona de confort, ejercitando nuestra mente con actividades desarrolladas para ampliar la reserva cognitiva. Esto nos va a permitir retrasar los efectos de diferentes patologías como la demencia y ganar calidad y años de vida.

Cuatro prácticas para dar vida al cerebro

1. Hidratarnos correctamente. Tener un vaso de agua al levantar puede contribuir a favorecer la hidratación del cerebro, que se contabiliza en un 70% por agua. Según asegura la experta, el cansancio, el agotamiento mental viene provocado por no ingerir diariamente la cantidad de agua (su propuesta se sitúa suficiente en torno a los dos litros diarios) para mantener hidratado el cerebro.

2. Oxigenar el cerebro. El oxigeno es, para Catalina Hoffmann, el verdadero alimento del cerebro, pero para dárselo en las mejores condiciones hay que inspirar de forma consciente. La fórmula es sencilla, inspira por la nariz mientras notamos cómo el pecho, el diafragma y la barriga se van hinchando. A continuación iniciamos la espiración por la boca, también de forma controlada. Hacemos una breve pausa y luego haremos el recorrido inverso: barriga, diafragma y pecho. El experto aconseja realizar esta respiración consciente al menos unas tres veces al despertarse.

3. Poda neural artificial. Es un proceso en el que se recortan o eliminan las sinapsis que para nuestro cerebro son necesarias. In realidad es algo que se realiza de forma inconsciente y se va desarrollando desde que tenemos 5 o 6 años.

Con el ‘Método Neurofitness’, Hoffmann enseña cómo realizar su entrenamiento neuronal de forma artificial, de forma que promueva un vaciado de pensamientos negativos de forma constante. Una de las técnicas es el “cuaderno de las emociones” que consiste en escribir sin pensar, en un cuaderno de hojas blancas. «Se usa cuando nos vienen pensamientos o emociones negativas y el bolígrafo representa nuestra parte subconsciente, la parte donde almacenamos el 70% de la información», explicó. En la zona subcortical del cerebro es donde se encuentran las emociones y donde debemos aplicar nuestra «poda neuronal artificial» para eliminar esos pensamientos negativos que provocan que nos debilitemos, que perdamos la esperanza o que nos impidan mejorar nuestra salud.

4. Meditación y música binaural para activar la corteza neuronal. Para lograr que el cerebro descanse y se recupere, tras hidratar, oxigenar y podar nuestro cerebro llega el turno de la música o la meditación, pues, según aclara Hoffmann, el empleo de estas técnicas permite reducir nuestras ondas cerebrales y que cuerpo y mente pueden descansar forma conjunta.

La música binaural permitió descansar al tonos de frecuencia ligeramente diferentes en cada oído, e inciden sobre el cerebro de manera directa, modificando nuestro escuchar estado de ánimo. Hoffmann compone la música utilizando sonidos naturales como agua, fuego, aire, sobre una base musical realizada con instrumentos tradicionales y un momento de silencio muy determinado. Esta combinación nos permite conectar cerebro y música y finalmente nuestras relaciones. .

Independientemente de las meditaciones, aconseje que sean cortas y muy bien dirigidas a nuestros objetivos y nunca superiores a 5 o 7 minutos para que el efecto sea positivo en cualquier momento del día.

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