“En España se ha construido como si la energía fuera gratis; ahora la prioridad es rehabilitar»

20/07/2022

Actualizado a las 09:03h.

El alcalde parte de las viviendas españolas que no están pensadas ni construidas para hacer frente a fenómenos climáticos extremos, como son las sucesivas olas de calor registradas este verano de 2022. Y no es por falta de aparatos de aire acondicionado. Su falta de adaptación se debe a que el horrible de hogares construidos en nuestro país (en la transición ydurante el ‘boom’ antes de 2008) no tienen la obligación legal de atender a unas normas técnicas (el llamado ‘Código Técnico de la Edificación’ ) que prpararse bien à los hogares frente a las inclemencias del clima.

Tirar de energía y emitir más emisiones que contribuyen al calentamiento global con sistemas de calefacción y refrigeración fueron las únicas soluciones hasta hace una década. Ahora sí existe una normativa que obliga a tener en cuenta el gasto energético de un edificio, pero solo para los más recientes. ¿Consecuencia? La mayoría de las construcciones no son eficientes.

Así, hay un escenario de cambio climático en marcha, revirtiéndose esta situación se impone. La necesidad de llevar la rehabilitación energética de las viviendas está en el debate social y en los planes económicos de los gobiernos.

El máximo exponente de esta realidad son las ayudas europeas para la rehabilitación de las casas con el fin de tener que consumir menos energía en verano o en invierno. A ellas también se suman las ayudas e incentivos locales para hacer obras que aíslen y mejoren el confort de los edificios.

Dolores Huerta, arquitecta desde 1999 vinculada a la edificación sostenible a lo largo de toda su carrera, es la nueva directora general del Green Building Council España (GBCe), asociación de empresas y expertos especializados en una construcción alineada con el medioambiente y su cuidado. Recién nombrada en su carga, repasa el impacto de la construcción en España y las herramientas que tenemos a mano para cambiar nuestra forma de habitar el mundo.

-¿Qué requisitos debe reunir una vivienda para merecer el sobrenombre de ‘sostenible’?

-Que tenga un impacto medioambiental bajo (referido a bajas emisiones de C02), que sea eficiente en el uso de la energía y del agua, que tenga la menor huella de carbono posible (tanto en el uso de energía como de los materiales), que proporcione salud, que no nos encierre y que nos haga menos vulnerable al cambio climático. Esto tiene que ver con la calidad de aire que se respira dentro, de su luz, su acústica… Esas cosas que nos hacen sentir bien forman parte de este concepto también. Y como último punto, que recupere de alguna manera el espacio y la biodiversidad que ocupa, dejando que lo verde crezca dentro y fuera de ella. Cualquier vivienda rehabilitada con estos criterios será sostenible.

-¿Cuál es el coste medioambiental de la construcción en su conjunto?

-Nos ha costado tenerlas, pero afortunadamente hoy ya disponemos de cifras. El sector es responsable del 30% de las emisiones globales de carbono, un tercio del gas energético consume cerca del 50% de los materiales que salen del sector de la construcción. A esto hay que sumar un altísimo porcentaje en la generación de residuos.

-Sobre las emisiones, ¿a qué se deben?

-Gran parte procede del uso de los edificios. Tenemos un parque de edificios (viviendas y no viviendas) muy antiguo y muy poco eficiente. Todos se hicieron (tras la dictadura y en el ‘boom’ antes de 2008) antes de que fueran conscientes de que necesitaban mucha energía; se construirá como si la energía fuera gratis. Y ahí es donde están gran parte de las emisiones. El sector es consciente de que la rehabilitación se ha convertido en una prioridad. Como la primera urgencia se referirá a los problemas de conservación de muchas de ellas, la rehabilitación energética puede mejorar los edificios y hacerlos más eficientes y útiles.

“Los fondos europeos para la rehabilitación energética son un chollo. Con un poco de ambición se puede llegar hasta el 80% de la inversión»

-¿Y el restaurante, la construcción en sí misma?

-Tien que ver con la extracción de materiales y productos de la construcción, que son muchísimos. Pasa como con los cheques. Si comparas los datos reales con los últimos 20 años, el último es mucho más grande. A las casas que hacemos ahora también les pasa: tienen que cumplir estos altos requisitos ambientales y de calidad, lo que hace que su huella de CO2 sea muy grande. Ahora mismo, de forma general, no se ve muy consciente de ello y no se mide. Tampoco se ha plantado en ninguna estrategia del sector, ni privada ni pública, que se construya de otra manera.

-Ahora en plena ola de calor, con la crisis energética y las medidas de ahorro que se avecinan queda en evidencia la calidad de las casas. Los fondos europeos destinan dinero para la rehabilitación energética y así consumiendo menos energía para calentarlas o refrigerarlas. ¿Cómo valora su aceptación y aplicación?

-Nos encontramos con la pescadilla que se muerde la cola: en la sociedad hay une preocupado por ser sstenible, pero pocas tenemos las soluciones en la mano. Además, algunas propuestas pasan por cambios que no gustan (menos coche, menos carne…) y tendemos a mirar hacia otro lado porque un cambio en la forma de vida genera rechazo. En el caso de la rehabilitación también pasa: ¿Quién se quiere meter en obras y encima poniéndote de acuerdo con la comunidad? Sus cambios que no generan una adhesión masiva. In mi comunidad, por ejemplo, hemos tardado un año solo en ponernos de acuerdo. La sociedad necesita tiempo para procesar los cambios, pero las velocidades que necesita la ciudadanía no están acompasadas con el proceso burocrático. Estos fondos europeos a la rehabilitación vienen con el tiempo muy acotado. Se pueden gastar hasta 2026 pero solo se pueden pedir hasta finales de 2023. Hasta ahora, ha habido retrasos en abrir las ventanillas salvo en tres comunidades autónomas. Así, se da el efecto perverso de que hay obras paralizadas pendientes de las subvenciones. En cuanto a los propios fondos, es un chollo. Ahora mismo, si tienes un poco de ambición, puedes llegar a cubrir hasta un 80% de la inversión, al día siguiente empiezas a horrar y con el tiempo la vivienda se puede revalorizar.

-Citaba la generación de residuos. ¿Ha llegado el reciclaje a la construcción?

-La economía circular es el otro gran reto del sector. Esto es, no depende de los materiales naturales, porque son finitos. Igual que ahora sucede con la energía, puede haber una crisis con la arena y otros materiales. Frente a estos, la ciudad en sí es la nueva mina: se pueden recclar residuos de todo tipo para volver a generar nuevos materiales para el urbanismo. Esto está enunciado de forma teórica pero poco avanzado en la práctica. Y es donde tenemos que poner el foco en estos años. Desde el nivel estratégico y reglamentario, hasta los instrumentos que necesitan los profesionales. Las empresasmanufacturas se han ido poniendo las pilas, pero te dirían que son una minoría las que trabajan con esas estrategias.

“Sabemos que el cemento no es el mejor material desde el punto de vista ambiental, pero es más barato y es el más versátil para cementar; no tiene un sustituto natural”

-Hablando de materiales, el cemento es uno de los más contaminantes. ¿Cuándo acabará su ‘reinado’?

-No es solo el cemento. En la construcción tenemos familias muy grandes de contaminantes: el acero, el aluminio y el vidrio son los grandes pesos pesados. Si hablamos del cemento, se sigue usando por su versatilidad y porque es un material barato aunque somos conscientes de que nuestro es ideal desde el punto de vista ambiental. Esto tardará en cambiar si además se tiene en cuenta que existen pocas alternativas nativas para la cementación de los edificios, que no tienen un sustituto natural. Hace falta mucho más I+D+i para generar hormigones y cementos con menos CO2.

-¿Por qué no se vuelve a utilizar más la madera para la estructura de los edificios? ¿Es tan cara?

-No es tanto por su costo: hay maderas que empiezan a entrar en precio. Lo primero que hay que tener en cuenta es dónde adquiere esa madera. Toda la comprábamos a Finlandia y Austria y eso hace que sea muy cara. España ha explotado la madera para hacer biomasa y hasta ahora casi no había empresas que se dedicaran a fabricar madera para estructuras. Ahora hay tres grandes firmas españolas que empiezan a hacerlo y, con ello, pueden cambiar las cosas, aunque se tardará un tiempo. Sin duda, la estructura de madera es la mejor, la más valiosa. El edificio pesa menos y minimiza el impacto de la cementación, que sí o sí debe ser de hormigón.

-¿A qué materiales ‘verdes’ innovadores les ve posibilidades de futuro?

-Las cenizas hacen el mayor hormigón del mundo. ¡Toda esa ceniza no la tiren: vale su peso en oro! Pero lo cierto es que no existe ningún material a la escala que demande la sociedad tan voraz en la que vivimos. Sí se investigan hormigones y aceros de bajas emisiones o cementos con menos clinker (el componente principal del cemento, obtención de calcinar arcilla, calcita y otros compuestos). Pero lo que debemos hacer no es esperar al futuro, sino usar la tecnología menos contaminante en cada momento. Y por supuesto seguir investigando en I+D+i. Los grandes productores consideran que hay emisiones de proceso, tanto en la transformación química de los materiales que emiten C02, como en el uso de energías renovables e hidrógeno lo más rápido posible. En cuanto a los materiales basados ​​en la naturaleza, tienen el reto opuesto: los barros, la paja, el corcho… se tienen que industrializar. Ahora mismo no dan respuesta a un sector que sí que los demandaron.

“La ciudad se convertirá en la propia mina; se podra reciclar materiales para ser utilizados en las obras y asi reducir el uso de recursos naturales finitos como la arena»

-¿La solución de la sostenibilidad pasa por hacer todas esas nuevas casas, a veces exclusivas para una élite, con certificado medioambiental de excelencia?

-Bueno, muchos no son para la élite. Hay de todo. Hay VPO eficientes y de calidad en el País Vasco a precio de vivienda oficial. Por otro lado, hay estándares que certifican muchos aspectos (estanqueidad, termografía, etc.) con y diseño y ejecución de calidad que dan como resultado viviendas que son como Ferrari. Pero la sostenibilidad tiene que ver con alcanzar un equilibrio. Se deben usar los materiales como bienes muy preciosos; construir lo menos posible y rehabilitar mucho más; Porque con esto recupera viviendas y parte de la ciudad. Hoy en día se pueden hacer verdaderas maravillas en rehabilitación y así se demuestra la inversión de carbono que ya se hizo en todo lo que se construyó.

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