el retorno de gobernar las autonomias de las que reniega

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Enero de 2014: Vox se presenta como nuevo partido en España con soflamas contra las autonomías y reivindicación del Estado centralista y unitario, “fuerte y eficiente”. Entre estas recetas principales, se abandonará la supresión del Estado Autonómico, esa tilda de “intento fallido”, “políticamente inmanejable y financieramente insostenible”. Octubre de 2021: Vox presenta su ‘Agenda España’, y la supresión de las autonomías sigue apareciendo entre los pilares identitarios del partido de Santiago Abascal. “Cuarenta años de ensayo autonómico nos han dejado una comunidad política dividida en 17 reinos de taifas, un enorme caos administrativo, lazos afectivos debilitados y un país sumamente desigual”, reza este documento en el que Vox se refiere al Estado de las Autonomías como el “ Enemigo de la rica diversidad de España”.

Pero solo cuatro meses después, el pasado 13 de febrero, Abascal requirió al PP entrar en el Gobierno de Castilla y León, tras los resultados cosechados ese día en las elecciones autonómicas.

Vox, con 13 escaños, se ha convertido en fuerza decisiva en esa región y su líder demande mando en plaza en la Junta de Castilla y León, uno de los “17 reinos de taifas” de los que reniega. “Vox tiene el derecho y el deber de formar gobierno en Castilla y León”, “exigimos respect al veredicto del pueblo soberano”, clamó Abascal la noche electoral del 13 de febrero, mientras reclamaba para su candidato autonómico la viceprésidencia regional. Vox sigue exigiendo su entrada en el gobierno como condición para pactar con el PP el Ejecutivo de Castilla y León. El popular Alfonso Fernández Mañueco, sin embargo, se resiste a gobernar en coalición con Vox. La negociación sigue abierta.

Devolución de habilidades

Vox encara así su particular laberinto territorial entre el dicho y el hecho. Y no lo tiene fácil para salir airoso, a la vista del programa de máximos que lleva años pregonando contra la autonomía. Lo más que ha aceptado en sus postulados es admitir una solución “transitoria”: que mientras lucha por acabar con el modelo autonómico, y hasta tanto no haya una mayoría política suficiente para reformar la Constitución en ese particular, se vayan desmontando las autonomías. ¿Cómo? Con más “fortaleza” del Estado; con la eliminación significativa de las “estructuras administrativas elefante de las comunidades autónomas”; incluyendo la “devolución al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia”. Ya lo decía su programa marco de las autonómicas de 2019, y lo reiteraba la ‘Agenda España’ que los de Abascal se presentaron poco antes de las elecciones de Castilla y León. En este reciente documento programático, Vox insiste en la “devolución inmediata” de las grandes competencias autonómicas.

“Nuestro Estado autonómico es políticamente inmanejable y financieramente insostenible”, proclamó el manifiesto fundacional de Vox, en 2014

Mientras Vox ha sido una reducción sin cuota de gobierno, ese discurso ha sido una de sus bazas electorales. Pero, ahora que demande mando en plaza en un ejecutivo autonómico, se enfrenta al espinoso reto de encajar su discurso con el ejercicio de un poder institucional en el que insistemente ha dicho que no cree y que debe desaparecer.

Promesas y poder autónomo

Más allá de las grandes reformas que ha venido proclamando –destruction del modelo autonómico o la citada devolución de competencia que son la razón de ser del actual poder regional–, si Vox pacta con el PP en Castilla y León su programa se confrontará con la realidad . Los de Abascal se comprometieron a eliminar los cargos públicos, adelgazar las estructuras políticas autonómicas y podar el sector público regional con la liquidación de organismos y entes. Estas son otras de las recetas que Vox viene propugnando desde su fundación y, ahora, para hacerlas efectivas, tiene ocasión de exigírselas al PP en su pretendido acuerdo de investidura y gobierno en Castilla y León. Está por ver.

Programa de las elecciones generales de 2015: “El modelo de Estado de Vox es: un solo Gobierno y un solo Parlamento para un solo pueblo soberano”

Hace unos días, el expresidente de Gobierno y ex líder del PP José María Azna afeó al partido de Abascal que exija gobernar Castilla y León mientras repudia el modelo autonómico. En Vox, sin embargo, dicen que lo uno no está reñido con lo otro, que mientras su objetivo del Estado unitario no sea legislativamente posible, deben participar en el actual modelo para poder defender sus propuestas de gestión, también en materia autonómica. Lo contrario los colocaría extramuros del sistema, sin capacidad de competir en igualdad con el restaurante de partidos, no solo desde el punto de vista político sino también financiero.

En su programa ‘Agenda España’ (octubre de 2021) Vox urge a instaurar el Estado unitario frente a los «17 reinos de taifas» del actual modelo autonómico

El poder autonómico gestionaba en torno al 35% de todo el gasto público de España –sin contar los flujos de deuda– y administraba las grandes áreas de Salud Pública y Educación. También hay que tener en cuenta que los partidos con representación institucional reparten unos 60 millones de euros al año en subvenciones de gobiernos y parlamentos autonómicos, según el último informe publicado por el Tribunal de Cuentas sobre las arcadas de los partidos. Además, a esos fondos se suman las subvenciones electorales que reciben cuando hay comicios.

Sus 74 escaños autonómicos

En la práctica, pesa sabía discurso contra las autonomías, Vox hace tiempo que participa de ese entramado. En las elecciones autonómicas de 2019 fue cuando se abrió paso en los parlamentos regionales. Actualmente, con los 13 escaños que ha ganado en Castilla y León, Vox ocupa 74 de los 1.203 asientos que suman los autonómicos legislativos. En 2019, fue decisivo en la investidura del presidente andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), el año pasado apuntó la investidura de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, y ahora es crucial para que el PP siga gobernando en Castilla y León. Los únicos parlamentos regionales en los que Vox aún no tiene representación son los de Extremadura, Castilla-La Mancha, Galicia, Navarra, La Rioja y Canarias.