El alivio de Doncic y su reto mas complicado en la NBA

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Luka Doncic resoplaba tras acabar el partido ante los Jazz que le daba el pase a su equipo a la siguiente ronda, en un gesto que mezclaba alivio y felicidad a partes iguales. Era su primera gran alegría en los playoffs desde que llegó a la NBA en 2018 y la premierera clasificación de los Mavericks para semifinales de conferencia desde que se proclamaron campeones en 2011. La confirm, para ambos, de que están en el camino correcto de la reconstrucción.

Después de toda una vida acostumbrada a ganar, el aterrizaje en la NBA fue duro para Doncic. En su primera temporada en la liga americana, el esloveno perdió más de la mitad de los partidos (49) y ni siquiera pudo disputar los playoffs.

Sí alcanzó esa fase en las dos siguientes campañas, aunque en ambas cayeron a las primeras de cambio. Total frustration para la base, que tras años luchando por los títulos, vio cómo le resultó imposible hacerlo con la camiseta de los Mavericks.

Este año, ya con el exmadridista como líder absoluto del equipo tras la salida de Porzingis, el número de victorias ha crecido hasta situar a Dallas como el cuarto mejor equipo de la conferencia oeste. Salto cualitativo que han obtenido con una plantilla sin más estrellas que el esloveno, al que han sabido arropar para alcanzar este éxito.

La valía de estos ‘gladiadores’ ha sido fundamental en la premier ronda de los playoffs ante los Jazz, en la que Doncic no pudo disputar los primeros tres encuentros por una lesión. Dos de esos duelos terminaron con victoria de los Mavericks, algo impensable hace unos meses sin la figura del base sobre la pista.

Aun así, tuvo que regresar Doncic para certificar el pase. Un alivio para todos, incluido el mismo. Con el base en la cancha, los Jazz no pueden hacer nada para forzar el séptimo partido, derrotados en seis por culpa del potencial del esloveno (29 puntos, 10 rebotes y seis asistencias hasta ahora en la postemporada). “Estoy feliz, estoy muy feliz. Ha sido duro”, explicó Doncic en rueda de prensa, visiblemente emocionado y locuaz. “Hemos trabajado realmente duro para llegar aquí. Creo que merecíamos pasar la primera ronda. Hoy todos se dejaron la piel. Aunque no jugamos bien, todo el mundo se mantuvo unido. Mantenerse todos juntos fue la clave para ganar el partido”, señaló, feliz por dar un paso más hacia el anillo.

Superado el escollo de Utah, algo impensable el año pasado, los Mavericks miran ya hacia las semifinales de conferencia donde esperan los Suns, el mejor equipo de la liga. Un mayúsculo trasero. “Va a ser muy difícil contra los Suns. Creo que tenemos que hacer nuestro mejor juego para vencer a Phoenix. Eso pasa por trasladar nuestra defensa de la primera a la segunda ronda”, señaló.

Doncic tiende a enfrente a una de las leyendas de la NBA. Un Chris Paul que a sus 36 años busca su primer anillo de campeón. Lo hace de la mano de une team magnífico que ya el año pasado rozó el título y que esta temporada ha vuelto a ser el más fiable de la liga regular. Además, el base está jugando ha conocido mejor nivel, con 22 puntos y 11,3 asistencias, de media más alto de siempre en los playoffs.

Pero los Suns no son solo él. Cuentan con una estrella gigante como Devin Booker – uno de los máximos anotadores de la liga con casi 27 puntos de promedio – y con un DeAndré Ayton más decisivo que nunca (17 puntos y 10 rebotes por partido).

Será una de las eliminatorias estrella de las semifinales de conferencia que arrancó con victorias de Milwaukee ante Boston (89-101) y de los Warriors en casa de los Grizzlies (116-117).