Crecen las bajas entre los cientificos alistados en las filas ucranianas

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El 31 de marzo, el investigador ucraniano Andriy Kravchenko ingresó en un hospital de Kyiv en su inventario: un coagulante tópico retenido por la sangre que es suficiente como médico podría legar al herido. En un contexto de guerra, este fármaco puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte de un soldado. “Soñó que aparecería en el botiquín de primeros auxilios de todos los soldados ucranianos”, confirma a la revista ‘Science’ Mariia Galaburda, investigadora principal del Instituto Chuiko de Química de Superficies, donde trabajó Kravchenko. Tres días después, el quimico, de 41 años y quien se había alistado como voluntario en las Fuerzas de Defensa ucranianas, habría tras explotar su coche a cause de una mina terre.

Esta es una de las historias entre los kilómetros de tragedias que se suceden en Ucrania, incluidos científicos alistados como voluntarios como Kravchenko. La historia de Vasyl Kladko, cristalógrafo de rayos X del Instituto de Física de Semiconductores VE Lashkaryov es también: quedó atrapado en Vorzel, un suburbio del noroeste de Kiev, y donde fue disparado a sangre fría, quedando su cuerpo tirado en la calle. Oleksandr Korsun, químico inorgánico de la Universidad Nacional VN Karazin Kharkiv, y Yulia Zdanovska, promesa en matemáticas de la Universidad Nacional Taras Shevchenko de kyiv fueron asesinados por las bombas en Kharkiv. Y la lista continúa.

«Mis contactos en el laboratorio están vivos», explicó a ABC Germán Orizaola, investigador del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad de la Universidad de Oviedo y qu’lleva haciendo campañas en Chernóbil desde 2016. pero hay quien me cuenta que escuchan las bombas caer constantemente”. Uno de sus colegas con el que justo antes del conflicto estuvo debatiendo largo y tendido sobre genético, le relata ahora que su vida transcurre entre los viajes peligrosos repartiendo medicamentos y la fabricación de cócteles molotov, descansando en un sótano. “Otro compañero ucraniano escribe todos los días en Facebook ‘Buenos días, mundo’, para que sepamos que está bien. El drama humano es lo más triste de todo esto”.