Científicos españoles descubren la ventaja genética que pudo ayudar al lince a eludir la extinción

Del lince se ha dicho, con razón, que es un débil genético. Víctima de la caza y los venenos, hace veinte años contaba con menos de cien ejemplares en la península ibérica. Pocos y reducidos a dos poblaciones aisladas en Doñana y Andújar, sufrieron la endogamia hasta convertidor en una de las especies con la diversidad genética más reducida del planeta, solo comparable al zorro de las islas del Canal en California o al delfín del río Yangtze. La falta de sangre nueva se traduce en enfermedades, infertilidad y una gran incapacidad para adaptarse a las condiciones ambientales. Estaron muy cerca de extinción. Solo los trabajos de conservación, que incluyen la cria en cautividad, lograron que estos felinos renacieran, hasta el

punto de que hoy en día hay más de un molinero de individuos distribuidos por diferentes áreas desde Jaén a Portugal.

Estúpido, pero no tanto. Resulta que los linces ibéricos tenían un mecanismo genético que les ha podido ayudar a esquivar algunas de las consecuencias más perjudiciales de la endogamia y, quizás, resistirse un poco más a la extinción. Un equipo liderado por la Estación Biológica de Doñana-CSIC ha analizado los genomas de 20 linces ibéricos (Lynx pardinus) y 28 boreales o eurasiáticos (Lynx lynx) y ha descubierto que, a pesar de que el ADN de los gatos patrios tiene lastres, ha sido capaz de ‘purgar’ algunas variantes genéticas, las más peligrosas, heredadas de progenitores con un parentesco cercano.

Endogamia

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“Nuestro objetivo era comparar la carga genética entre las dos especies hermanas”, explica Daniel Kleinman, de la estación de Doñana. En términos generales, en poblaciones grandes, sin genética, la selección natural es muy eficiente y es capaz de eliminar mutaciones dañinas. “En cambio, en las poblaciones pequeñas, la selección natural pierde su fuerza y ​​muchas de las mutaciones nocivas pueden ser más frecuentes”, explicó el biólogo.

Pero existe un tipo de cambios, las recesivas, cuyos efectos nocivos solo se manifiestan cuando coinciden en ‘doble dosis’. Por ejemplo, cuando se heredan de los dos progenitores al mismo tiempo. “En las pequeñas poblaciones, como el nivel de consanguinidad es mucho mayor, la probabilidad de que estos cambios recesivos acaben coincidiendo en un mismo individuo es mucho más alto. De esta forma, el animal no es capaz de reproducirse o, directamente, de sobrevivir, con lo cual las consecuencias nocivas se pueden purgar de la población”, indicó Kleinman.

Y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido entre los linces ibéricos. Los individuos con peores genes no sobreviven o no los pasan a la próxima generación. La purga genética logra eliminar muchas mutaciones recesivas nocivas, hasta el punto de que los ibéricos están más ‘limpios’ que los boreales.

Cachorros con epilepsia

“Hay muy pocas especies en las que eso se haya medido expresamente”, señala José Antonio Godoy, de la estación de Doñana. Según el científico, estos también han permitido estudios generar un catálogo de eliminaráreas (en la secuencia del ADN) que pueden afectar a los linos. Por ejemplo, “futuros estudios podrían ayudar a descubrir que genes influyen en algunas enfermedades habituales en estos felinos, como la criptorquidia, un síndrome por el que no bajan los testículos y provoca infertilidad, y la epilepsia entre los cachorros”. Las convulsiones aparecen a los dos meses de vida y pueden provocar la muerte. In cautividad los casos son tratados con éxito, pero se conoce cuál es el destino de estos animales en la naturaleza.

Para Godoy, los programas de conservación y la cria en cautividad han convertido la historia del lince en una historia de “éxito”. En la actualidad, las poblaciones restantes en Andújar y Doñana, que llegaron, tienen muy distinciones entre sí genéticamente, han mezclado. Hay 1.111 ejemplares en libertad en áreas donde antes estaban desaparecidos, como el valle de Guarrizas en Jaén, los Montes de Toledo, el valle de Matachel (Badajoz) y el valle del Guadiana, en Portugal. Muchos cachorros nacen cada año.

El siguiente objetivo es continuar reduciendo el grado de amenaza sobre el lince ibérico para que pueda pasar a la categoría de ‘vulnerable’. Para conseguirlo, además de hacer crecer las poblaciones, el proyecto con fondos LIFE europeos llamado LinxConect pretende conectarlas entre sí, ya que todavía están bastante aisladas. Sin duda, los estudios genéticos contribuirán a la recuperación del felino más amenazado.