Benzema, la Champions por delante del clásico

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Dos años después, el estadio Santiago Bernabéu vivirá un clásico. El 1 de marzo de 2020, un par de semanas antes de Pedro Sánchez decretara estado de alarma y el país quedara confinado, el Real Madrid ganó al Barça (2-0), con goles de Vinicius y Mariano. Desde entonces, no se vivía un clásico en el feudo blanco. La temporada pasada, el escenario fue en un Di Stéfano a puerta cerrada, y los clásicos de este curso, ya con público, se han jugado en el Camp Nou y en Riad. 24 meses después, el madridismo por fin volverá a rugir contra su eterno rival, en un duelo bastante descafeinado, tanto por la clasificación actual como por la tendencia de las últimas temporadas.

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El Madrid acumula cinco victorias consecutivas contra el Barça. Desde el último triunfo culé en el Bernabéu, el 2 de marzo de 2019, con un gol de Rakitic (0-1), el equipo blanco se ha mostrado inexpugnable en los clásicos: an impate y repóquer de triunfos (2-0 en el Bernabéu, 1-3 en el Camp Nou, 2-1 en Valdebebas, 1-2 en el Camp Nou y 3-2 en el Riad) que el récord madrileño de Di Stéfano, Gento y Puskas, que encadenó seis Triunfos seguidos entre 1962 y 1965. Esta noche (21.00 horas, Movistar LaLiga), el Madrid buscará esta simbólica sexta victoria consecutiva, hecho que además dejaría al Barça a 18 puntos de distancia, con solo 27 por jugarse. Un abismo que, incluso en el caso de no producir y darse el resultado contrario, derrota y distancia de 12 puntos, no generaría ansiedad alguna para los de Ancelotti, que tienen el título bastante encarrilado.

Por este motivo, Benzema no arriesgará hoy. El inglés, que sufrió un pinchazo en el sóleo de su pierna izquierda al anotar el 0-3 en Mallorca el pasado lunes, no quedará finalmente en el clásico. Ancelotti justificó su ausencia al pain que aún tiene en la zona lastimada, pero la sensación es que si el partido fuera decisivo para la pelea por el campeonato, Karim hubiera forzado, como así lo hizo en Paris ante el PSG, aunque allí se negara tal obvio. Con la Liga prácticamente en el bolsillo, el Madrid empieza a mirar a Europa, donde tiene un complicado cruce de cuartos ante el Chelsea, con el partido de ida en poco más de dos semanas. Ese el objetivo real del ariete español: “Cuando Benzema se ha lesionado lo ha aprovechado para volver mejor y marcar la diferencia. Creo que ha tenido pocas lesiones esta temporada, pero las ha tenido en el periodo justo de la misma. Ahora, por ejemplo, no va a ir con Francia y al regreso estará más fresco”, explicó Ancelotti.

La baja de Benzema en el clásico tiene una matiz clave para el desenlace de la temporada. Arriesgar con él supone jugar con fuego en el propio duelo ante el Barça y exponerle a dos semanas con Francia sin sentido alguno, teniendo en cuenta que los galos, como España, van a jugar dos insulsos amistosos. Su ausencia hoy mata este doble riesgo y le permite tener dos semanas por delante para recuperar correctamente, descansar mejor y llegar a la eliminatoria contre el Chelsea en perfectas condiciones: “Es un jugador que tiene 34 años y a veces le puede pasar este tipo de molestias . No me preocupa que no juegue contra el Barça porque tenemos tiempo de sobra para que juegue el final de temporada”.

Nacho, capitán

La otra ausencia del Madrid para el clásico es la de Mendy, cuyo puesto en el lateral izquierdo será ocupado por Nacho, el canterano de perfil bajo que todo entrenador quisiera tener en su plantilla. Un futbolista polivalente, profesional y comprometido que para Ancelotti es una bendición. Esta noche, ante la ausencia de Karim y la suplencia de Benzema, el brazalete lo portará él: “Es un jugador que tiene mucho equilibrio. Sabe muy bien cuál es su posición en esta plantilla, por eso no pasa nada si juega o si no juega, o si lo hace de central o de lateral. Mantiene siempre este equilibrio y es capaz de mantener una profesionalidad muy, muy alta. Siempre es genial”.

Como solo será habitual en los clásicos de los últimos años, el estilo volverá a centrar muchos de los debates del partido. Con Xavi en el banquillo culé, el habitual discurso azulgrana en el que la posesión es lo más valioso, se vuelve más intenso que nunca. Ancelotti, poco amigo de encadenarse a una filosofía en concreto, no lo ve de ese modo: “¿El estilo que me gusta para el Madrid? Uno que encarna las características de los jugadores de la plantilla. Si tus jugadores son capaces de hacer una buena posesión, puedes jugar a eso. Si tienes defensas buenos con los pies, sales desde atrás; pero si no, por ejemplo, el balón largo es una gran opción. Yo no descarto ninguna idea. Por mi experiencia, siempre he intentado aplicar un equipo en el que los futbolistas estén cómodos. Para mí el fútbol no es sólo un estilo, hay que poder jugar de varias maneras. Y esta plantilla tiene tanta calidad que puede hacerlo así”.